7 junio, 2026
24 mayo, 2026

Derramaré mi Espíritu sobre toda carne

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Passage: Joel 2:28.32, Salmo 104, Hechos 2:1-21, Juan 14:23-31
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Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Hoy recordamos el día de Pentecostés en que el Señor derramó su Espíritu sobre la iglesia, como lo prometió en la historia de la Ascensión. Si recuerdan la historia de la Ascensión, antes del Señor Jesucristo subió al cielo para ser sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso, Él mandó a sus discípulos, los que están con Él en aquel momento, caminar a Jerusalén. Ellos estaban en el monte de la Ascensión. El Señor les mandó regresar a Jerusalén y esperar el don del Espíritu Santo. Entonces, ellos fueron a Jerusalén. Esto fue, cuando el Señor ascendió, subió al cielo, cuarenta días después de su muerte y resurrección. Y diez días después, en el día de Pentecostés, cumplió la promesa del Señor.

También Pedro dice en nuestro texto de Hechos 2, 1 a 21, que también cumplió la profecía de Joel 2:28-32, cuando el Señor dice, en aquel día derramaré mi Espíritu sobre toda carne. Entonces, cincuenta días. Pentecostés significa cincuenta días después de la resurrección y la muerte de nuestro Señor Jesucristo. Pero nuestro texto en Hechos dice, ellos, los discípulos, fueron reunidos en Jerusalén en el día de Pentecostés. Entonces, el día de Pentecostés ya existía.

Por eso, todos los judíos de todas partes del Imperio Romano fueron presentes en Jerusalén, porque esta fue una de las fiestas de los judíos de peregrinaje. Es como la Pascua y la fiesta de los tabernáculos. Todos los judíos y ellos pueden ir a Jerusalén para celebrar esta fiesta. Y esta fiesta fue cincuenta días después de la cruzada del Mar Rojo. Según la tradición de los judíos, fue cincuenta días después de la cruzada del Mar Rojo ellos estaban delante del monte Sinaí cuando el Señor dio la ley a Moisés, con humos y relámpagos y trueños encima del monte de Sinaí.

En el Antiguo Testamento, en el libro de la ley de Moisés, Dios mandó esta fiesta como una fiesta de acción de gracias por la cosecha de la trigo y cebada. Pero en aquel tiempo de Jesús, se llama Pentecostés porque fue cincuenta días, según la tradición de los judíos. Cincuenta días después de la cruzada del Mar Rojo, ellos recibieron la ley de Dios, los tablas de la ley delante del monte Sinaí. Entonces se llama Pentecostés. Esta es la fiesta de Pentecostés. Entonces fueron peregrinos de todas partes del Imperio Romano.

Ellos fueron los que fueron nacidos como judíos y los prosélitos, los convertidos al judaísmo fueron en Jerusalén para celebrar la fiesta de Pentecostés. Pero para ellos, para nosotros, esta es la fiesta del ramo del Espíritu Santo, como prometió el Señor Jesucristo, como profetizó el profeta Joel. El Espíritu Santo fue derramado sobre toda la iglesia de Jesucristo, que dice en el primer capítulo de Hechos, fueron ciento veinte personas.

En Jerusalén, fueron reunidos ciento veinte personas, incluso la Virgen María y las mujeres, dice el primer capítulo de Hechos. Entonces, ellos fueron también reunidos en el día de Pentecostés y el Espíritu fue derramado sobre todo el pueblo de Dios. Lo remanente, Joel habla sobre lo remanente que queda en el día cuando el Señor venga y tenemos estas imágenes del juicio final, el sol se convertirá en tinieblas, la luna en sangre con humo.

Esta es una profecía también, comenzó con Pentecostés, la épocal final del mundo, el periodo entre la ascensión de Jesús y la segunda venida de Jesús, el fin del mundo. Este es el periodo final del mundo, la última etapa del mundo, antes que Cristo venga en gloria para juzgar a todas las naciones y rDios hacer nueva tierra y nuevo cielo, como profetizó la Biblia. Entonces, Pedro dice, es un señal, es el sonido de un viento fuerte y los llamas de fuego encima de todos los creyentes.

Algunos artes cristianos muestran este evento de Pentecostés con los apóstoles, solo los apóstoles con los llamas de fuego y a veces la Virgen María, porque la Virgen María fue presente. Esta es la última vez que María está mencionada en el Nuevo Testamento, pero la Madre de Jesús fue presente con las mujeres, porque la profecía de Joel dice, la Espíritu fue derramada sobre toda la carne. Todos los creyentes reciben el Espíritu Santo, es decir, toda la iglesia recibe el Espíritu Santo y este es un señal, esta es la formación de la Iglesia de Cristo la primera vez, porque como confesamos en nuestro Catecismo, que es la obra del Espíritu Santo, para tocar el corazón de cada uno de nosotros, pero también para congregar la iglesia, para formar la iglesia y guía la iglesia en toda la verdad.

Y la palabra es, recibamos la Palabra de Dios y este Consolador, la palabra en griego es Paráclito, esta ayuda a la iglesia. No solo los apóstoles, pero todos los creyentes reciben el Espíritu Santo para hablar sobre la Palabra de Dios. Ellos todos fueron hablando sobre los maravillas de Dios y todos los oyeron en sus propias lenguas.

Ahora bien, el Imperio Romano fue inmenso y los judíos fueron disparcidos en todas partes. Entonces, muchos de los judíos aprendieron hebreo como un lenguaje litúrgico. En la liturgia de los judíos, oyeron la palabra de Dios en hebreo, pero en la calle, en sus casas, hablaron en la lengua del país en donde nacieron. En Egipto, en Arabia, en Cappadocia, en todas partes. Ellos, su idioma maternal fue el idioma de cada país. Y oyeron la palabra de Dios, el antiguo testamento en hebreo, en el templo, en la sinagoga.

Pero ahora, ellos fueron, los discípulos de Jesús fueron hablando sobre las profecías de Jesús en el Antiguo Testamento y todos oyeron en su propia lengua y ellos fueron atónitos. No hemos oído estas palabras en nuestra propia lengua antes de este momento. Este es un preestreno de que el mensaje del Evangelio será predicado en todo el mundo, en todas las lenguas, en todas las naciones.

Ahora, ellos fueron judíos y prosélitos los convertidos al judaísmo. Luego, Pablo predicó y otros predicó afuera de los no judíos, los afuera de la nación de Israel, todas las naciones. Pero primero, los que congregan en Jerusalén oyeron la Palabra de Dios en sus propias lenguas.

Ellos pueden entender que fue hablando. Y luego, los personas conocen esta parte de la historia muy bien, pero la otra parte no está muy conocida porque hay iglesias pentecostales y ellos dicen, se llaman pentecostales porque ellos enfocan en qué? En lo hablan en lenguas. Los discípulos hablan en otras lenguas, pero no en lenguas desconocidas, pero el milagro es todos oyeron en su propia lengua y vean las llamas de fuego. ¿Cuántas iglesias pentecostales que pueden ver llamas de fuego encima de los cabezas de ellos? Creo que ninguno. Pero ellos dicen, ellos enfocan en esto porque en un sentido es natural para pensar.

Leemos en el Nuevo Testamento de muchos milagros y señales que acompañaron Jesús y los apóstoles y la iglesia, la sanación, hablan en lenguas, revivir los muertos. Los pentecostales no pueden revivir los muertos hoy en día, pero ellos clamaban que la marca de la iglesia verdadera es cuando hay estos dones sobrenaturales. Esta es la marca de la iglesia, la profecía, la sanación de los enfermos, la habla, hablar en lenguas, todas estas cosas.

Pero la Biblia dice, no es necesariamente la marca del Espíritu Santo. La presencia del Espíritu Santo muchas veces es invisible. El Espíritu Santo obra adentro de nosotros, adentro de nuestros corazones, porque Pablo dice, nuestros cuerpos son templos del Espíritu Santo, es decir, cuando oímos la palabra de Dios y recibamos el bautismo, el Espíritu Santo está con nosotros, cada uno de nosotros.

En el Antiguo Testamento, leemos la primera vez del Espíritu Santo en Génesis capítulo 1, cuando dice, en el principio, el Espíritu de Dios movía sobre la faz de los aguas antes de la creación. El Espíritu, y también en la cuenta del monte Sinaí, algunos de los ancianos de Israel profetizó como Moisés, es decir, habla la palabra de Dios. Para profetizar, en la Biblia significa hablar la Palabra de Dios.

Habla sobre que Dios nos ha revelado. Y a veces cuando hay una nueva revelación de Dios en la Biblia, hay señales y milagros para mostrar esta es la palabra de Dios. La historia del Éxodp es un ejemplo. Mira las maravillas de la historia del éxito, las 10 plagas de Egipto, el partido de las aguas del Mar Rojo, la columna de nube en el día, la columna de fuego que guió a los israelitas en el desierto, los relámpagos y trueños delante del monte Sinaí. Mira todas estas cosas que ocurrieron. Pero después de la entrada en la Tierra Prometida, muchas generaciones pasaron sin señales, sin milagros.

No porque Dios fue ausente, pero no necesito antes otra profeta. La nación necesita otra profeta. Entonces tenemos la historia de Samuel en el tiempo de los jueces. Samuel fue un ejemplo. Dice, la voz del señor no ha escuchado por mucho tiempo en la tierra. Entonces como hijo Samuel oyó la voz de Jehová en el templo y como hijo en el templo dijo al sacerdote allí, ¿tú me llamas? En la medianoche, y allí el sacerdote dice, no, no te llamas, vas a dormir. Y otra vez, tres veces y finalmente el sacerdote, puede ser esta es la voz del señor. Entonces esta es una sorpresa para él porque muchas generaciones pasan con la vida diaria, la vida normal.

Dios todavía fue con Israel, pero no mostró su poder en una manera visible. Pero cuando tiene algo para decir el pueblo por un profeta, para predecir la venida de su Mesías, fueron señales y milagros. Entonces también en el Nuevo Testamento cuando Jesús autorizó sus apóstoles para predicar la palabra y prometió a los apóstoles a dar la fuerza del Espíritu de Dios para predicar la palabra de Dios.

¿Qué hizo los apóstoles cuando no tiene, antes de predicarse, ¿qué fue el patrón de los apóstoles? No entendieron la profecía del señor porque él tiene que morir, sufrir y morir en la cruz y resucitar a su día. Cuando vino el momento de la crucifixión, ¿dónde están? Ellos huyeron. Pedro enseñó a el señor tres veces.

Pero después de Pentecostés, Pedro, el mismo Pedro, predicó el primer sermón. Esta es la otra parte de la historia. Este es el verdadero milagro porque el poder del Espíritu Santo no es para hacer un sonido y una visión de fuego, pero para dar el entendimiento, para abrir los corazones de las personas. Pedro predicó la palabra de Dios y 3.000 fueron bautizados en el mismo día. Este es el milagro de Pentecostés. La formación de la iglesia en Jerusalén con el poder del Espíritu Santo.

Que están con nosotros, muchas veces el Espíritu Santo no está con nosotros en una forma visible, pero actúa dentro de nosotros con poder porque el Espíritu Santo fue presente en la creación. Dice la himno, “Soplo del Dios viviente”, el Espíritu Santo fue presente en la creación del mundo. El Verbo, el Hijo de Dios y el Padre, todos los personas de la Santa Trinidad fueron presentes. Pero podemos entender esto cuando reflexionamos en la palabra hebrea, ruach. Es la palabra para el Espíritu, pero también significa viento o aliento. Es decir, el Espíritu es como el aliento o como el viento. Es algo que no vemos, pero esta es la evidencia de vida. Cuando una persona respira, esa es la señal que ella está viviendo. Y además, en el segundo capítulo dos, Dios formó a Adán del polvo de la tierra.

¿Y cómo hizo Adán un ser viviente? Sopló, dice, sopló en su nariz y Adán fue vivo. Por eso confesamos en el Credo, el Espíritu procede del Padre y del Hijo como soplo, porque ¿qué es vinculado también, el soplo o la respiración es vinculada con la vida? ¿Qué más? ¿Cómo necesitamos para hablar? Podemos respirar, tenemos que respirar para hablar, para cantar, para comunicar. Tenemos la respiración aliento, pero como el viento, el movimiento del Espíritu puede ser suave o puede ser lento.

Puede ser muy fuerte, como un tormento de viento. Entonces, tenemos la señal de la presencia del Espíritu Santo como sonido, como viento fuerte. Esto significa que el Espíritu está actuando ahora, muy fuerte.

Y el otro símbolo del Espíritu es fuego, porque Juan el Bautista dice, viene algo que yo bautizo con agua solo, pero viene algo que te bautiza con la palabra y fuego, o el Espíritu. El fuego, el Espíritu es como fuego, los llamas de fuego encima de las cabezas del discípulo. Entonces, el color litúrgico por Pentecostés y otras fiestas asociadas con el Espíritu Santo es rojo, rojo es fuego, como fuego.

Pero eso solo son señales, señales que el Señor muestra su poder, pero la verdadera obra del Espíritu Santo fue con, cuando Pedro predicó la palabra y tres mil fueron bautizados y los creyentes comenzaron a reunirse para oír la palabra, para compartir la pan, es decir, la Santa Cena. Esta es la obra del Espíritu Santo, es verdadera, la obra del Espíritu Santo fue en la creación, también como fue concebido Nuestro Señor de la Virgen María, por obra del Espíritu Santo, pero también nosotros somos nacidos de nuevo por obra del Espíritu Santo en el bautismo, con agua y la palabra de Dios. Y el Señor dice en nuestro Evangelio para hoy, este Paráclito, este Consolador, este Consejero nos recuerda todas mis palabras, nos recuerda lo que el Señor ha enseñado, es decir, el error de los pentecostales es, no hay nueva revelación del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo está, es en la palabra de Dios, está en la palabra escrita para nosotros, Juan dice, este libro fue escrito para ustedes, para saber que todo que necesitan para la salvación, la única profecía que queda para cumplir es la segunda venida de Cristo en gloria, cuando este es el juicio final de todas las naciones, ahora tenemos todo que necesitamos saber para la salvación y la, este es la soplo de Dios viviente que está hablando a nosotros en las palabras de las santas escrituras para tocar nuestros corazones a la ayuda del Espíritu Santo. Y no hay necesidad por otros sueños, todos los jóvenes, los siervos y siervas, hombres y mujeres, ancianos y jóvenes, todos tienen esta revelación salvadora de Dios y cuando leemos la Biblia, cuando leemos la proclamación del Señor, tenemos el Espíritu Santo está activo en la palabra, la predicación, también los sacramentos, porque los sacramentos tienen poder por obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo, el Espíritu vivo adentro de nosotros para nosotros hablar con otros sobre los, el amor y la salvación de Dios.

Podemos hablar en nuestras propias palabras, pero podemos hablar sobre que Dios ha revelado en nuestras Sagradas Escrituras para compartir con otros el mensaje de la salvación. Podemos hacer esto por el poder del Espíritu Santo, no por nuestras propias fuerzas, pero el Espíritu Santo es el que abre las sagradas escrituras a nosotros. Antes de Pentecostés, muchas veces, los apóstoles y mismos no entiendieron que dice Jesús sobre las profecías, pero después de Pentecostés, ellos tienen el entendimiento, todos pueden tener este entendimiento de las sagradas escrituras para saber que es necesario para la salvación.

Este es nuestro regalo del Espíritu Santo que recibamos en nuestro bautismo, el mismo Espíritu Santo que fue involucrado en la creación del mundo, en la concepción de Nuestro Señor por la Virgen María. El que da vida a los muertos está en nuestros corazones, en nuestras vidas para cambiar nuestras vidas, para cambiarnos en los santos de Dios. En el día final, por el Espíritu Santo, resucitaremos para ser con Cristo para siempre.

Esta es nuestra esperanza. En esto tenemos la paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.

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