6 septiembre, 2026
2 agosto, 2026

Podemos pensar en el largo plazo

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Passage: 2 Samuel 22:26-34, Salmo 51, 1 Corintios 10:6-13, Lucas 16:1-9
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Gracias y paz en nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. En nuestro evangelio para hoy, el noveno domingo después de Trinidad (Lucas 16:1-9), tenemos un parábola poquito difícil para entender. ¿Por qué? Porque las personas en esta parábola no son ejemplos para nosotros, porque son deshonestos, hombres malos, hombres sin conciencia, que en egoísmo puro. Sólo están buscando su propio interés, el amo y el siervo igual.

Entonces, ¿cómo podemos entender esta parábola? El señor está haciendo una comparación para nosotros. Entre nosotros, los redimidos de Dios, que hemos recibido la gracia de Dios, la salvación de Dios, y los hijos de este mundo que sólo piensan en su propio interés, en su propia riqueza, su Dios es los riquezas, que buscan primero su propia lujería, su propia comodidad. Pero el punto es, mira a estas personas, este amo y su mayordomo, por sus propios motivos pueden reconocer el valor de generosidad, de misericordia, de gracia, la recompensa de tratar con otros, con gentileza, no con crueldad, sólo por sí mismo. Porque en esta situación, este mayordomo había malgastado los bienes de su amo, y el amo tiene evidencia de esto y dice, mira, ¿qué es esto? Ponga los cuentos en orden y dame los libros, porque no quiero tú como mi mayordomo más.

Pero él dijo, mira, voy a arreglar esto, voy a los deudores, y dice, tú tienes un deber de 100 barriles de aceite, escribe 50, y otro 100 medidos de trigo, escribe 80. Entonces ellos fueron agradecidos a él para aliviar sus deudas, y el tiene la esperanza de, después de su amo hecha afuera, ellos reciben en sus casas como en gratitud para su generosidad, su misericordia, cuando claramente, todo esto no es honesto, esto es jugando con los cifras de la cuenta, pero en su maldad, ellos. Aún el amo alabó este mayordomo malo, porque él hizo algo sabio en su situación. Alabó el siervo porque él vea su situación y toma medidas para escapar del desastre de cavar o mendigar.

Entonces el Señor dice, nosotros tenemos motivo más alto que ellos, no sólo por nuestra propia bienestar, pero en este mundo pensamos en la salvación, la eternidad con Dios y con otras en el cielo. Entonces nosotros somos motivados más porque Dios nos ha mostrado su amor, su gracia, su generosidad para nosotros. Entonces nosotros mucho más tiene el motivo para perdonar a otros, para aliviar las dificultades de otros, porque somos seguros de nuestra recompensa de la vida entera en Jesucristo.

No necesitamos preocuparnos con nuestro futuro con Dios, pero tenemos este motivo porque Dios nos ha mostrado su gran bondad, podemos amar a otros, podemos amar a nuestros prójimos como nosotros mismos. En el principio, por nuestras propias fuerzas, no hemos amado a Dios como Dios merece, pero no importa, Dios nos ha amado en nuestro Señor Jesucristo, envió a su Hijo para pagar la deuda de nuestros pecados que no podemos, que tenemos que perdonar a otros sus deudas. El mayordomo usó su autoridad para cambiar las deudas de los otros para aliviar su deuda, entonces ellos fueron agradecidos a él también.

Entonces esta es la utilidad de la generosidad por los hijos de este mundo, pero mucho más nosotros debemos ser generosos en una manera honesta, pero podemos usar los riquezas para ayudar a otros, porque en el largo plazo los riquezas no duran. A veces tenemos, por bendición de Dios, muchos bienes en este mundo, pero siempre hay la posibilidad para perder todo el próximo día, pero confiamos en Dios por nuestras necesidades y podemos vivir con confianza y esperanza, porque Dios siempre está con nosotros, y confiamos en Dios para caminar en nuestros caminos. En el camino de Dios, entonces, por esto Pablo dice en nuestro Epístolo (1 Corintios 10:6-13) en primer Corintios 10, así que el que piense estar firme, mire que no caiga este día.

Nosotros no debemos tener confianza en nuestra propia justicia, en nuestras propias fuerzas, pero confiar en Dios. Y este es versículo 13, este es un versículo de mucho consuelo. Para mí en mi vida este es un versículo con mucho consuelo y mucho, y me anima mucho.

No hagas sobre vida ninguna tentación que no sea humana, pero fiel es Dios que os dejará ser tentados más de lo que podíais resistir, sino que dará también, justamente con la tentación, la salida para que no podíais soportar. Es decir, Dios nos permite caer en la tentación que no podemos soportar. Como oramos en el Padre Nuestro, no dejas caer en la tentación.

Dios no permite pruebas que son más difíciles para nosotros. Este es más seguro. Dios está con nosotros en las pruebas más difíciles de nuestras vidas. Dios es con nosotros y Dios siempre nos da salida de la prueba. Muchas veces parece que las dificultades, los problemas no tienen salida, no hay posibilidad de escapar la maldad, pero Dios está con nosotros y nos da esta avenida, avenida de escapar las pruebas. Siempre, si confiamos en Dios, oramos a Dios y Dios nos da la iluminación, nos ilumina nuestras mentes, cómo podemos sobrepasar esta prueba, esta dificultad.

Esta dificultad es que tenemos ahora, con la ayuda de Dios, podemos soportar los problemas que tenemos, los problemas de las casas, de la comida, de la electricidad, de la medicina, los terremotos, los terremotos, el impacto de los terremotos, que podemos sobrepasar esto, pero Dios está con nosotros. En las enfermedades con el cáncer, con la fiebre, con cualquier enfermedad, Dios está con nosotros. Dios nunca nos da más que podemos sobrevivir o si podemos muere, estamos con Dios.

Si moremos, estamos con Dios, pero si no moremos, Dios está con nosotros y en esta vida, Dios siempre nos da la salida de nuestras pruebas. Las pruebas no duran para siempre, no van a vencer sobre nosotros, porque Dios está con nosotros. Entonces, podemos cantar con David en segundo Samuel (2 Samuel 22:26-38), con el misericordioso tú mostrarás misericordioso, es decir, si mostramos misericordia a otros, Dios nos muestra misericordia.

Dios en el principio nos ha mostrado misericordia en Jesucristo, pero también cada vez que tratamos con otros con misericordia, Dios está con nosotros para continuar a mostrar su misericordia, porque tú salvas el pueblo afligido, más tus ojos están sobre los altivos para matarlos. Tú eres mi lámpara a Dios, mi Dios alumbrará mis tinieblas. En este mundo de oscuridad, tenemos Dios, la palabra de Dios, como lámpara a nuestros pies para enseñar nuestros pasos.

Contigo, con Dios, desbarataré ejércitos y con mi Dios asaltaré muros, es decir, con nuestras propias fuerzas no podemos hacer nada si confiamos en nosotros. Los problemas de este mundo, los problemas, las dificultades están demasiado, no podemos hacer nada, pero con Dios, misericordioso, podemos desbaratar ejércitos y con mi Dios asaltaré muros. Es decir, con Dios, con nosotros, tenemos esta seguridad, nuestra seguridad de la vida.

En esta vida, muchas veces preguntamos qué vale la pena de la generosidad, de la misericordia, pero algunos malhechores, los malos de este mundo, pueden reconocer la utilidad de hacer misericordia por sus propias ideas, pero para nosotros mucho más tiene este motivo, que Dios está con nosotros, tenemos la protección siempre de Dios y tenemos la promesa de la vida eterna. Esta es nuestra esperanza, nuestra seguridad. Entonces, en esta vida tenemos la paz y sobrepasa todo entendimiento. Amén.

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