6 septiembre, 2026
9 agosto, 2026

El final del Antiguo Pacto

Pastor: ,
Passage: Jeremías 7:1-11, Salmo 92, Romanos 9:30-10:4, Lucas 19:41-48
Service Type:

Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Nuestro evangelio para hoy (Lucas 19:41-48) es una parte de la cuenta de la semana santa. Es la cuenta de Lucas o en la entrada cuando Jesús acercó a Jerusalén y la gente fue echando palmas en su camino y sus mantos y Jesús fue sentado en la asna. Pero en este momento, un momento, Jesús acercó a Jerusalén y lamentó sobre la ciudad y el Templo de Jerusalén. Y profetizó la destrucción del Templo que ocurrió en el año setenta después de la nacimiento de Jesucristo en el mismo siglo.

Setenta años después de Cristo, los judíos levantaron un ejército contra los romanos. ¿Recuerdas la historia de la Semana Santa? ¿Qué fue la carga cuando los sacerdotes y los fariseos llevaron junto delante de Poncio Pilato Jesús? ¿Qué fue su denuncia? Él quiere ser un rey contra César. César fue el emperador romano.

Entonces Jesús fue, dice Jesús es un revolucionario. Quiere levantar un ejército contra Roma y entonces, este es falso por supuesto, pero este es que los romanos entendieron. Para los judíos, la palabra de Jesús fue más grave porque él dice yo soy el Hijo de Dios. Pero los romanos solo se preocupaban con los que buscan el poder terrenal contra Roma. Pero en verdad muchos de los judíos quieren levantar contra Roma porque ellos no les gustan los extranjeros en su país. Entonces busca una revolución contra Roma y entonces en el año 70 y los judíos levantaron contra Roma y Roma, el imperio aplastó los judíos destruyeron Jerusalén en el Templo. Ellos rodearon a Jerusalén, cortaron el acceso de todos las puertas y la gente no tienen comida, no tienen agua dentro de la ciudad. Fue terrible, un terrible evento.

Finalmente los romanos entraron en la ciudad, mataron a casi 900.000 personas y capturaron 100.000 personas. Destruyeron la ciudad y el Templo y como profetizó nuestro Señor, no dejaron piedra sobre piedra. Destruyeron el templo completamente y entonces esta es la profecía de Jesús.

Luego cuando entraron Jesús en Lucas encontramos la cuenta de la segunda purificación del Templo de Jerusalén cuando Jesús echó fuera los buhoneros dentro de los cortes del templo. El templo en este momento fue, el complejo del templo fue más grande que todo porque Salomón construyó el primer templo. Y el primer templo fue destruido en el año más o menos 586 años antes de Cristo. Los babilonios destruyeron en aquel momento Jerusalén y el Templo la primera vez como profetizó quien? Jeremías, el profetizó la destrucción del templo por esta razón. Dice Jeremiás, en nuestra lectura del Antiguo Testamento (Jeremías 7:1-11), la cita de Jesús hizo en nuestro evangelio, tú has hecho mi casa una cueva de ladrones para ganar la gente, para ganar dinero y esto fue por eso la ira de Dios contra ellos.

Los babilonios destruyeron el primer templo de Salomón pero Dios permite la gente a regresar de exilio. Destruyeron la Jerusalén y tomaron en esclavitud la gente a Babilonia. Por 70 años ellos vivieron en exilio en Babilonia pero Dios permite, finalmente permitieron los judíos a regresar, a reconstruir la ciudad y el templo.

El segundo templo fue construido y permanece hasta la época de Jesús. Casi 20 años antes del nacimiento de Jesús, el rey Herodes el Grande, para ganar la admiración de los judíos, renovó el templo, extendió el complejo del templo hasta tu punto más grande. Entonces cuando Jesús fue un hombre, cuando comenzó Jesús su ministerio terrenal, el Templo de Jerusalén fue más grande que nunca. Fue este gran templo que Jesús profetizó su destrucción.

Por la misma causa, porque ellos tienen adentro de los cortes del templo, los vendedores, los que cambiaron la moneda y los que vendieron animales, palomas y becerros. Porque mucha gente viene a Jerusalén. Este fue el tiempo de la Pascua y la gente viene a Jerusalén en el tiempo de Pascua y para otras fiestas de los judíos, para ofrecer animales en el Templo, para sacrificar animales y ofrecer sus diezmos. Pero ellos vinieron de cada parte del imperio romano y tiene otra moneda. Necesita cambiar su moneda por la moneda en Jerusalén y no fue fácil para llevar animales para todas partes del imperio. Entonces compraron animales para el sacrificio y esta fue debe ser en el mercado, debe ser afuera del Templo.

El pecado no fue para cambiar la moneda o para comprar animales para el sacrificio que Dios lo ha ordenado. Pero los sacerdotes invitaron los vendedores de animales y los buhoneros adentro de cortes del templo para tomar un porcentaje de sus negocios. Este es un abuso del poder y de la autoridad de los sacerdotes.

Entonces Jesús mostró su ira contra esta hipocresía y echó fuera otra vez, por la segunda vez, los buhoneros del templo. Y este es el mismo denuncio que Jeremías hizo en nuestra lectura del Antiguo Testamento. Ellos tienen este gran Templo, esta casa de Dios, por la adoración de Dios. Pero su adoración fue hipocresía, porque dentro del templo sí mismo fue la avaricia y también en las vidas de las personas, violencia, adulterio, idolatría, todo contra la Palabra de Dios. Ellos no muestran buen testimonio en sus vidas de la Palabra de Dios. Pero tenemos un gran templo, un gran templo de Dios y nunca puede destruir por esto.

Pero Dios, por sí mismo, permitió a los romanos destruir el templo la segunda vez y esta vez para siempre. Y hasta hoy en día, dos mil años después, no hay otro templo en Jerusalén y hay el monte del templo todavía, pero es muy improbable para reconstruir otro templo. Porque hay una mezquita en Jerusalén. Hoy en día hay una foto de Jerusalén, hay una mezquita con una cúpula de oro. Entonces esta tierra fue sagrada también a los musulmanes, los enemigos de los judíos, entonces no hay posibilidad de construir otro templo. Y esto es por, no por casualidad, es por la voluntad de Dios, porque es tan importante para Jesús a profetizar la destrucción del templo.

Esto significa el fin del pacto antiguo con Israel, porque Israel rechazó a su Mesías, todos los sacrificios, las ceremonias de los judíos en el Antiguo Testamento, señalaba a los Mesías al Cristo. Y Cristo vino y ellos rechazaban, entonces este es el fin del antiguo pacto. Dios no negó sus promesas a Israel, a Abraham, ni a Israel, ni a David, pero ahora los fiel remanente de Israel en aquel tiempo fue los que creen en Jesucristo como su Señor y Salvador.

Los primeros cristianos fueron judíos, y luego los no judíos fueron incorporados en la Iglesia de Cristo, porque dice también en el Isaías, mi casa es una casa de oración para todas las naciones, entonces incorporaron en la Iglesia los no judíos, pero la Iglesia ahora, la Iglesia es Israel, la Iglesia es el Pueblo de Dios, herederos de todas sus promesas a Abraham y a todos sus patriarcas, y encima de todos, la promesa de la vida eterna en Jesucristo, porque Jesús ganó por nosotros en la cruz la promesa de la vida eterna. Entonces, todo esto es nosotros, pero no debemos, como los judíos perdieron la promesa, los judíos tienen su gran templo, pero perdieron su pacto con Dios, los rechazaron su pacto con Dios, y entonces el nuevo pacto no es solo con los judíos, pero todos los que creen en Jesucristo. Es decir, Pablo dice en nuestro epístola (Romans 9:30-10:4) todavía el Señor quiere la salvación de los judíos, los descendientes por sangre de Abraham.

No quiere la destrucción de los judíos. Entonces, en nuestra lituria cada año tenemos una oración por los judíos, por la salvación de los descendientes por sangre de Abraham. Pero ahora el pacto es para todos los que creen, Pero debemos dar fruto en nuestras vidas para dar testimonio. No debemos confiar en nuestras propias obras para ganar la salvación de Dios.

La salvación de Dios es en que Cristo ha hecho por nosotros en la cruz, no por nuestras propias obras merecemos el amor de Dios. Dios nos ama, pero no por nuestras propias obras, pero en Jesucristo tenemos la redención. Cristo pagó el precio de nuestros deudas, entonces tenemos por fe la salvación, pero la fe viviente da frutas.

No tenemos fe si en nuestras vidas tenemos todas estas cosas malas, la hipocresía, la avaricia, la idolatría, cualquier cosa. La evidencia de la fe viviente es el cambio de la vida, el buen testimonio en nuestras vidas que estamos caminando con Dios. No porque merecemos el favor de Dios, pero porque tenemos por fe la promesa de la vida eterna.

Y esto es por esto. Por esto damos gracias a Dios porque Dios nos amó primero, podemos amar a nuestro prójimo como Dios quiere por la ayuda del Espíritu Santo en nuestra vida que recibamos por la palabra y los sacramentos. Permanecemos en esta fe por el poder del Espíritu Santo y en esta tenemos fe, esperanza y la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Amén.

Deja una respuesta