6 septiembre, 2026
26 julio, 2026

Por sus frutos los conoceréis

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Passage: Jeremías 23:16-29, Salmo 26, Hechos 20:27-28, Mateo 7:15-23
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Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador. Jesucristo.

En nuestra epístola para hoy, Hechos 20:27-38, es parte de la despedida de Pablo a los obispos de la iglesia en la ciudad de Efeso. Pablo trabajó tres años en Efeso, un largo tiempo para él para quedar en solo un lugar, en un sitio, y parte de su trabajo como apóstol es para entrenar a algunas personas para continuar la obra de predicar la Palabra de Dios y administrar los sacramentos a la Iglesia de Dios por mandato de nuestro Señor Jesucristo. Jesucristo instituyó este oficio del pastor de la iglesia. Los apóstoles reciben su llamado directamente de los labios del Señor Jesucristo. El señor Jesucristo andó con Pedro y Jacobo y Juan y otros, los otros doce, por tres años entrenando para proclamar su mensaje a todo el mundo, a todas las naciones. También apareció en el camino al Damasco, a San Pablo, y envió a Pablo a predicar especialmente a los no judíos, a los afuera del pueblo judío. Entonces, Pablo tiene su comisión. Su comisión fue para bautizar y hacer discípulos de todas las naciones, pero también para entrenar a los que continúan la obra de la misión de predicar la Palabra, bautizar, y administrar la Santa Cena.

Entonces, Pablo hizo esto por tres años en Efeso y esta es su despedida a los obispos. Obispo, en el Nuevo Testamento es una de tres palabras usadas por el oficio pastoral, por los hombres llamados por Cristo y por la iglesia para predicar y administrar los sacramentos. Episkopos o obispo, tenemos la palabra obispo de episkopos, significa supervisor, alguien que tiene cuidado por el rebaño. También, la palabra en griego es poimen, que en latín es pastor, como pastor de las ovejas. Esto es de donde tenemos esta palabra, este término pastor. Y, finalmente, presbúteros o ancianos, estas palabras están usando igualmente para este oficio pastoral.

Luego, desarrolló los rangos en el oficio pastoral,  como obispo es pastor de los pastores y este tipo de cosas. Pero, Pablo está listo para salir de Efeso y esta es su última palabra a los obispos, que él, que por tanto mirar por nosotros y por todo el rebaño que el Espíritu Santo nos ha puesto por obispos para presentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Es decir, el Señor subió al cielo para estar sentado a la derecha de Dios Padre Todopoderoso, pero no dejar iglesia sin pastores, sin guías para guiar la iglesia en la Palabra de Dios, la misma Palabra de Dios, que es el testimonio de los profetas en el Antiguo Testamento y los apóstoles en el Nuevo Testamento.

Ellos recibieron directamente del Señor su palabra y su comisión, pero los que vinieron después fueron llamados por los apóstoles y luego por la iglesia para predicar la palabra de Dios, para cuidar por el rebaño de Dios con este mensaje de salvación. Y ellos deben ser entrenados primero por los apóstoles y luego por los otros de la iglesia para formar ellos para este oficio. Pablo, uno de sus discípulos, fue Timoteo, y Timoteo, Pablo entrenó a Timoteo a ser, deja a Timoteo entonces para entrenar a otros para cuidar por las iglesias de Cristo.

Y Pablo dice, pude a mis manos sobre Timoteo para ser un pastor o obispo de las ovejas del Señor. Y un pastor entonces debe ser formado en la Palabra de Dios, debe ser aprobado por la iglesia para el Señor en primer Timoteo y en Tito. Pablo dice, estos son los requisitos de ser pastor, debe ser un hombre apto para enseñar, tiene buen testimonio en su vida, en su familia y en la comunidad. Y no debe ser un neófito para ser, es decir, un nuevo cristiano para ser orgulloso y abusa la Palabra de Dios. Porque en nuestro Catecismo, cuando estudiamos los mandamientos, los segundo mandamiento, no hagan mal uso del nombre del Señor, es decir, no no hagan por un sentido, no prediquen doctrina falsa en el nombre del Señor. Dice, cuando dice esta es la Palabra del Señor, pero no lo es, no es una revelación.

Hoy en día tenemos muchos voces en este mundo que dicen, yo tengo una revelación, yo tengo un sueño, estoy hablando en el nombre del Señor porque en mi corazón, el Espíritu Santo hace una revelación, tengo una visión, una sueño, pero no lo es, ellos son falsos, son maestros falsos. Por eso, en nuestra confesión, en la Confesión del Augsburgo en artículo 14, nosotros decimos, en nuestras iglesias nadie puede predicar o administrar los sacramentos sin un llamado legítimo, en latín, rite vocatus, significa ellos deben ser formados por la iglesia y aprobados por la iglesia para tener la autoridad para predicar la Palabra de Dios, para decir, esta es la Palabra de Dios. Esta es una medida para proteger al rebaño de los maestros falsos, los falsos profetas, pero también todos los laicos, todos deben estudiar la Biblia para juzgar que predica este hombre, porque Pablo dice, vienen lobos en el vestido de, vosotros lobos rapaces que no perdonarán el rebaño en nuestro evangelio. El Señor dice, lobos en los vestidos de ovejas (Mateo 7:15-23), dentro de ellos vienen los hombres que hablan cosas perversas, dice Pablo, y entonces Pablo oró por ellos para pedir la guía del Espíritu Santo por su iglesia, para proteger contra estos malos maestros, estos falsos profetas que no hablan de la Palabra del Señor, el testimonio de los apóstoles y los profetas.

Como dice también en la lectura del Antiguo Testamento, Jeremías 23:16-29, hay muchos profetas que profeticen en mi nombre, pero ellos no son, ellos no oyeron mi voz, profeticen sus propias ideas. En ell contexto del tiempo de Jeremías, Jeremías fue el último profeta al reino del sur, Judea, antes de la cautividad en Babilonia. Jeremías fue encargado con Dios para llamar a la gente al arrepentimiento de su idolatría y profetizó, si no, si el pueblo no arrepientan, vino el juicio de Dios contra ellos, es decir, la conquista de los babilonios. Pero fueron otros profetas que dicen, oh no, somos el pueblo de Dios, no te preocupes, no importa nuestra idolatría, nuestro pecado, porque Dios, Dios no vendrá mal sobre nosotros, porque somos hijos de Abraham.  Entonces estas cosas, estos profetas profetizaron lo que la gente quiere oír, pero la misión de Jeremías fue para profetizar la Palabra de Dios, la palabra del juicio de Dios contra ellos y contra su pecado para arrepentir. Sin embargo, la gente no quería oír, la gente no quería oír cosas como Jeremías dice, por eso viene el juicio de Dios, la destrucción de Jerusalén en el año 586 antes de Cristo,

Esta semana tenemos noticias de los arqueológicos que descubren en Jerusalén, vigas de madera, vigas quemadas, vigas como los que usan para edificios, no por casas, pero para edificios, preservados bajo el suelo en Jerusalén. No son del templo de Salomón, porque no fue en el lugar del templo, pero los arqueólogos piensan que ellos pueden confirmar que esta madera fue de aquel tiempo. Entonces esta evidencia sólida de la destrucción de Jerusalén y su templo en el año 586 antes de Cristo, Esta es la cronología, eñ reino antiguo de Israel fueron dividido por causa de la infidelidad del pueblo, el reino del norte cayó a los asirianos y perdió la promesa de Dios, perdió, pero la promesa continuó en Jerusalén en el templo. Pero la gente en Judea, el reino del sur, no arrepintieron de su idolatría, entonces Dios permitió la destrucción de la ciudad y su templo. Pero permitió a la gente, los judíos, a regresar de Babilonia y reconstruir la ciudad, el templo.

¿Por qué? Porque la promesa del Mesías todavía no fue cumplida, entonces, cuando ellos regresaron, reconstruyeron el templo. El segundo templo duró hace 20 años antes de Cristo, cuando el rey Herodes hizo una gran renovación del templo y aumentó el complejo del templo en el tiempo de Jesucristo. Pero en el año 70 después, los romanos destruyeron otra vez Jerusalén y el templo ya hasta hoy en día no reconstruyó el templo. ¿Por qué? Dios dice no necesita un templo, ahora tenemos Jesucristo. Jesucristo es nuestro templo, cuando hay dos o tres reunidos en el nombre de Cristo, Cristo está adentro de ellos, entonces no hay necesidad de un templo de Jerusalén.

Pero la palabra no pasará, la palabra de Dios dura, entonces la misión de la iglesia es para llamar a los pastores fieles para predicar solo la Palabra de Dios, no sus propias ideas, pero la palabra de Dios, tenemos que tener cuidado contra los falsos profetas, los lobos en el vestido de ovejas que tienen su propio interés. Hoy en día hay los que predican el evangelio de la prosperidad, dice dame tu dinero y Dios te bendijo, dame más dinero y Dios va a bendecirte con más dinero. Esto es alrededor de nosotros, sus frutos son la doctrina falsa que no está en la Biblia, doctrinas que no están en la Biblia, revelaciones que no están en la Biblia,  y hay evidencias en sus vidas, de vidas impías que ellos van a ganar casa tras casa, sus ovejas están en pobreza, pero ellos están en los riquezas. Esto es fruto de los malos profetas, la evidencia de ellos no está en predicar la palabra de Dios, pero encima de todos, la evidencia es si ellos predican el evangelio de Jesucristo o no, su propia de otras revelaciones.

La Biblia dice no hay necesidad de otra revelación, la única revelación que no ha cumplida es la segunda venida de Cristo en gloria, cuando Cristo venga en gloria, todo se cumplirá. Entonces la Biblia, la Santa Biblia tiene todos que necesitamos a saber por nuestra salvación, entonces no necesitamos otras revelaciones, no otros sueños, y no debemos tener apóstoles o profetas que tienen revelaciones y sueños aparte de la Biblia. No hay apóstoles, no hay profetas en este tiempo porque Dios ha hablado, dice en hebreo, en tiempos pasados, Dios habló a la gente en diversas maneras por los profetas y por los profetas en el tiempo pasado, Dios habló a la gente en diversas maneras por los profetas y por los profetas en el tiempo pasado, Dios habló a la gente en diversas maneras por los profetas y por los profetas en el tiempo pasado, pero ahora, tenemos la revelación de Dios en Jesucristo que es todo lo que necesitamos. Escuchamos la palabra de Dios, los que prediquen la palabra de Dios son los predicatores fieles, los pastores fieles del testimonio de Dios, y ellos no tienen, no predican solo por su propia autoridad. Pero fueron formados por la iglesia, reciben su cargo de la iglesia por mandato, para predicar por mandato y lugar de nuestro señor Jesucristo, y tenemos en esta palabra segura, tenemos la promesa, la esperanza y la paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.

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