7 junio, 2026
26 abril, 2026

Para ver a Cristo cara a cara

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Passage: Isaías 4':25-31, Salmo 147, 1 Pedro 2:11-20, Juan 16:16-22
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¡Cristo ha resucitado! ¡Ha resucitado en verdad! En todos los evangelios, tres veces en todos los evangelios, Nuestro Señor dijo a sus discípulos, Tengo que subir a Jerusalén para morir en la cruz y resucitaré el tercer día. Tres veces durante su ministerio terrenal y ellos no entendieron porque no habían visto este milagro, este gran señal de Dios. En nuestro texto, Juan 16:16-22), nuestro evangelio para hoy, tenemos otra adivinanza. Un poco me veréis y no me veréis y me veréis otra vez. Y ellos, por supuesto, Señor que está hablando. ¿Cuánto ocurrió estas palabras? Esta parte en el evangelio según San Juan en el Jueves Santo.

El Jueves de la Semana Santa en la última cena de Nuestro Señor de sus discípulos en el evangelio según San Juan. Hay un largo discurso y oración de Jesús por sus discípulos en esta cena. Algunos capítulos hasta ellos se fueron al jardín de Getsemaní. Continúa con la historia de su muerte, su pasión y muerte en la cruz. Pero tenemos este largo pasaje. Y esta es parte, por supuesto, aquí está en la Semana Santa.

Entonces no dice, yo tengo que subir a Jerusalén. Porque Él ha subido a Jerusalén. Esta es la semana de su sacrificio. Y todavía no ha resucitado de los muertos. Pero está preparando sus discípulos por su periodo antes de su muerte y su resurrección, durante su arresto por los sacerdotes y Poncio Pilato su muerte en la tumba. Por un poco tiempo ellos no hubieran… Y por tres años los discípulos andaban con Cristo, cara a cara con Cristo en este mundo. Con mucho gozo y mucha alegría.

Pero Cristo fue atrapado por sus enemigos y fue crucificado. Imagino la desesperación, el desánimo de los discípulos. Pero otra vez ellos vieron a ellos. Él otra vez en su resurrección. Jesús resucitó como le dijo el tercer día después de su crucifixión. Y por cuarenta días andaban entre sus discípulos. Ellos vieron otra vez. Pero Él les dice, me voy al padre. Entonces está hablando sobre el periodo de su crucifixión y muerte. Después de su resurrección, otra vez ellos vieron a Él. Pero Él se fue al Padre en la ascensión. Entonces en este momento de su ascensión era la última etapa en su exaltación.

Jesús humilló sí mismo cuando El bajó del cielo para ser nacido de la Virgen María. Vivió entre nosotros como un hombre. Comenzó su ministerio terrenal pero sufrió y murió en la cruz. Pero en la cruz venció el poder del pecado de la muerte del diablo. Y comenzó entonces con esta victoria su estado de exaltación. Cuando Él dejó a un lado sus poderes divinos para vivir como un hombre. Pero en su exaltación tomó otra vez su cargo como Dios del universo. Y subió a la recha de Dios Padre Todopoderoso. Esto fue necesario también como la crucifixión y la resurrección para nosotros. Porque Jesús bajó el cielo, del cielo en su naturaleza divina, asumió la naturaleza humana, y regresó al Padre en su divina naturaleza divina. También en su naturaleza humana. Glorificado como hombre para ser sentado a la derecha de Dios Padre. Y tomó todo el poder de Dios eterno. Entonces por eso nuestras lecturas del Antiguo Testamento, Isaías 40:25-31 y Salmo 147) enfatizan el poder de Dios. Es el mismo Dios que creó toda la tierra, todo el cielo, las estrellas, todo el mar.

Ahora Jesús tiene toda esta autoridad, porque está sentado a la derecha de Dios Padre para gobernar el universo. Y no veremos entonces a Él. No veremos cara a cara en este momento. Pero eso significa lo que el Senor dijo en aquel momento de Jueves Santo. No me veréis por un poco tiempo. Porque Él fue en la tumba. Y dice los enemigos de Jesús alegraron. Ah, Jesús está muerto. Pero no para siempre. Cuando Jesús resucitó es buenas noticias por los que creen.

Pero no es la buena noticia porque los rechazan la predicación de Jesús. Cuando Jesús venga, este será el momento de juicio. En aquel tiempo en el año 70, Dios rechaza la nación antigua de Israel con la destrucción del templo de Jerusalén.

Él habló en esta manera dos veces antes de esta. En Juan 7, versículos 33 a 36. Me buscaréis y no me hallaréis. Y adonde yo estaré vosotros no podréis venir. Entonces los judíos dijeron ante sí, ¿adonde se irá hasta que no le hallemos? También en Juan capítulo 12. 35 a 36. Entonces Jesús le dijo. Aun por un poco está la luz entre vosotros. Andad entre  tanto que tenéis luz, para que no os sorprendan las tiniebasl. Porque el que anda en tiniebals no sabe a dónde va. Entre tanto que tenéis la luz creed en la luz para que seáis hijos de la luz. A quién está hablando Jesús en estos versículos. No a sus discípulos, sino a los fariseos y los que no creen en él. Porque el dije yo soy aquí por un poco tiempo. Yo ando en este mundo por poco tiempo. Y esta es la oportunidad para ustedes para creer en mí. Porque cuando me resucitaré. Y regresaré al padre y no me veréis. Y si no creen no vendrás a venir donde estoy. Entonces esto es decir. Cuando Cristo viene. vino a este mundo, cuando él predicó a los judíos.

Este fue el tiempo de gracia por ellos. Para arrepentir y creer en su Mesías, en su prometido. Los que rechazan perdieron la oportunidad para ser hijos de luz. Ellos prefieren andar en las tinieblas. Porque ese ministerio de Jesús en la tierra no fue para siempre. Por un poco tiempo.

Este es el patrón de ahora. Después de la ascensión de nuestro Señor y antes que él venga otra vez en gloria. Nosotros estamos andando por la fe en esta promesa. No vemos Cristo cara a cara ahora. Cristo no está con nosotros en una forma visible. Pero también está con nosotros. Porque tenemos esta Palabra y esta promesa de Él. Que estoy contigo hasta el fin del mundo. En la Palabra y en los sacramentos. Estoy presente con nosotros. Y los que no creen en él no vean Jesús Cristo. Ellos tienen la oportunidad para creer. Aún Cristo no está en una forma visible. Pero tenemos ahora la predicación de la iglesia y los sacramentos. Ofrecen a los que confían en la Palabra de Dios. Pero los que rechazan la Palabra, rechazan su oportunidad. Porque ahora Cristo un poco tiempo está escondido de nuestra visión. Pero él venga en gloria otra vez. Y cuando él venga otra vez, este será el fin del tiempo de gracia.

Ahora es el tiempo de la gracia de Dios. De la misericordia de Dios. Dios ofrece su perdón y la promesa de la vida eterna a todos los que creen. Pero los que rechazan esta promesa no tendrá otra oportunidad. Entonces ahora el mundo no convertido alegra. Los cristianos sufren cuando padecieron por su fe en Cristo.

Pero, este es consuelo para nosotros. Porque un día nuestra tristeza. se convertirá en gozo. Porque nosotros vamos a ser con Cristo para siempre. Todos los problemas y dificultades de este mundo pasarán.

Entonces, tenemos ahora el gozo y la alegría de la promesa de Cristo. Que conocemos Cristo por su Palabra y los sacramentos. Por la proclamación de la iglesia en este mundo. Y un día vamos a ver a Cristo cara a cara.

Para siempre. Este es nuestro consuelo. Como el Señor dijo a los discípulos con esta comparación muy conocida. Es como la embaraza de una mujer. Cuando una mujer esta embarazada, ¿Quien sabe precisamente la fecha y la hora cuando el bebe viene. Ella sufrió mucho dolor y mucho angustia. Pero cuando viene el niño, hay mucho gozo porque hay otro niño. Tiene su niño en sus brazos. Jesúsl les hizo la comparación entre nuestro sufrimiento en este mundo y su día de final, cuando vemos a Cristo cara a cara. Toda esta angustia, todo este sufrimiento será vale de pena para ver a Cristo otra vez en gloria. Esta es la promesa de nuestro Señor.

Entonces, en nuestro epístola (1 Pedro 2:11-20), Pedro dice como vivimos entonces en este mundo como hijos redimidos.

Somos hijos del rey de reyes. Somos libres de la condenación de la ley. Pero no es la liciencia para vivir en cualquier manera que queremos. Debemos vivir en paz con todos, si es posible. Honramos. nuestros padres, nuestros maestros, nuestros autoridades civiles. Vivimos para glorificar a Dios con nuestras buenas obras. Para el mundo puede ver. Esto es la manera de vivir como hijos de Dios en este mundo. Con paz y alegría hasta que Cristo venga.

Como dice el psalmista, el Señor nos da fuerzas cuando somos desanimados. Cuando somos cansados. Buscamos al eñor por nuevas fuerzas. Para saltar con alas omo águilas. Para correr y no fatigar. Este es el efecto del evangelio en nuestras vidas. Para soportarnos en este mundo con muchas luchas y problemas.

Y en esta tenemos nuestra esperanza y lapaz que sobrepasa entendimiento. Amén.

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