22 julio, 2026
12 julio, 2026

Porque tu Dios es amor, tú puedes amar

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Passage: Éxodo 20:1-17, Salmo 19, Romanos 6:3-11, Mateo 5:20-26
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Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

Tenemos tres pasajes que hablan claramente de los diez mandamientos. El primero es Éxodo 34, versículo 28. Él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches, no comió pan, ni bebió agua, y escribió en las tablas de las palabras del pacto los diez mandamientos. También Deuteronomio 4, 3, 6. Y Él les anunció su pacto, el cual les mandó poner por obra los diez mandamientos, y los escribió en dos tablas de piedra. Y finalmente Deuteronomio 10, 4. Escribió en las tablas conforme a la primera escritura de los diez mandamientos que Jehová les había hablado en el monte y en medio del fuego, el día de la asamblea y mediodía Jehová.

Nuestra lectura del Antiguo Testamento de hoy es uno de los dos pasajes que podemos leer el contenido de las dos tablas de piedra, los diez mandamientos. La otra es Deuteronomio 5, 1 a 21. Son iguales, pero mira, ¿dónde es la enumeración? No hay enumeración, entonces, hay varias maneras de enumerar los diez mandamientos porque sabemos que hay diez. En verdad hay tres, tres maneras de enumerar los diez mandamientos que esta es la ley moral de Dios, el diseño para Dios para cada uno de nosotros de vivir como sus hijos.

Entonces, hoy en día los judíos comienzan los días con este pasaje. Yo soy Jehová tu Dios que te saqué de la tierra de Egipto de casa de servidumbre. Porque la palabra hebrea puede significar dichos, mandamientos o dichos. Claramente este es no un mandamiento, pero esta es la introducción a los mandamientos. Entonces, lo segundo para ellos es no tendrá Dioses ajenos delante de ti hasta el versículo 17. Este es un solo mandamiento para ellos. Podemos ver en esta versión judía que el enfoque es en el pacto con el pueblo Israel, pero para nosotros estos diez mandamientos son la ley universal, la ley para nuestros cristianos también.

Entre los cristianos hay dos maneras. Ambos comienza con no tendrá Dioses ajenos delante de mí. Y entre nosotros en nuestra iglesia luterana y en la iglesia católica, el segundo mandamiento es no tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano porque no dará por inocente Dios al que tomaré en vano. Entonces, para nosotros el noveno mandamiento es no codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada. Y el décimo es ni su casa, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. No codiciarás a la casa de tu prójimo.

Y algunas iglesias evangélicas y las iglesias cristianas del oriente, como se llaman las iglesias ortodoxas, dice el segundo mandamiento es no te harás imagen ni ninguna semejante de lo que está arriba del cielo, ni si abajo de la tierra, ni en los aguas debajo de la tierra. Y el décimo mandamiento es no codiciarás a todo. Nuestra herencia es, en el Catecismo de Martín Lutero, usamos la misma forma de la iglesia católica porque evitamos la tendencia, hay la tendencia en algunas iglesias evangélicas, también en las iglesias ortodoxas, hasta la iconoclasía, el rechazamiento de todo el arte, de todas las estatuas en la iglesia porque ellos pensaban, oh, el Señor dice no te harás imagen. Entonces evitamos desobedecer este mandamiento porque no tenemos estatuas en nuestras iglesias entonces. Pero luego en este mismo libro de Éxodo, el Señor mandó, hizo el Arco del Pacto con imágenes de querubines encima del Arco del Pacto, hizo imágenes de árboles y otras cosas en el Tabernáculo, luego en el Templo. Entonces no prohíbe totalmente el arte ni las imágenes, no te harás imagen ni ninguna semejanza de lo que está arriba en el cielo. Esto vinculado que no tendrá Dioses delante de mí, es el mismo mandamiento.

Y entonces dividamos el mandamiento de codicia en dos mandamientos. Pero ¿por qué es importante la enumeración de los mandamientos? Esta es la ley de Dios, la ley moral para nosotros. Es porque para enfatizar para nosotros en el Catecismo, la ley de Dios no trata solo con hechos exteriores, pero ¿qué es dentro del corazón? Las actitudes, los pensamientos adentro de nosotros. La tendencia del ser humano es para pensar que por cosas exteriores que superar lo que está escrito en la Biblia, podemos ser, podemos cumplir la ley de Dios por nuestras propias fuerzas. Entonces los judíos pensaban, para evitar tomar el nombre de Dios en vano, no vamos a pronunciar el nombre de Dios en voz alta. Es decir, Jehová es el nombre de Dios en el Antiguo Testamento, entonces ellos cuando leen en voz alta la Escritura no hablan el nombre de Dios en voz alta.mOtros evangélicos dicen, oh la Biblia prohíbe la borrachería. Entonces vamos a evitar todo el vino, todo el corazón aún. Aunque la Biblia no prohíbe totalmente el vino en el corazón.mPero ellos pensaban que pueden evitar desobediencia por hechos exteriores. Pero más importante para nosotros y en nuestro Catecismo, enfocamos en qué es en el corazón. Que no solo evitamos cosas en el exterior, pero debemos dar fruto en nuestras vidas al amor y la misericordia de Dios.

Y no para evitar el castigo y la ira de Dios, pero por amor de Dios y nuestro prójimo. Y tenemos amor de Dios porque Dios nos ama primero en Cristo. Y entonces podemos amar a otros.mComo dice la canción, porque tú Dios es amor, tú puedes, tú puedes amar. Entonces enfocamos en qué es en el corazón. Como dice Pablo en Romanos 6. Si somos bautizados en Cristo, morimos al pecado. Andamos en una nueva vida, vamos a dar fruto. La ley de Dios nos acusa de nuestro pecado. Se muestra nuestro pecado porque no podemos satisfacer el amor de Dios perfectamente. Porque no podemos amar perfectamente a Dios y perfectamente a nuestro prójimo. Pero con el amor de Dios, con la ayuda del Espíritu Santo, podemos amar a otros y mostrar el amor de Dios. La ley no es algo de peso para nosotros, pero es nuestra alegría para andar en los caminos de Dios.

Entonces por eso nuestro Señor dice en nuestro Evangelio para hoy. Tu justicia debe ser más que los escribas y los fariseos. Mateo 5 20 a 26 Porque os digo que si vuestra justicia no fuera mayor de la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Porque los fariseos, los fariseos, su problema, ellos no están celosos por la ley de Dios, pero ellos han disminuido la ley de Dios. Ellos pensaban que por sus hechos exteriores pueden cumplir suficientemente la ley de Dios. Pero Jesús dice no lo es. O si es que fue dicho a los antiguos, no matarás y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera se enoje contra su hermano será culpable del juicio y cualquiera que diga necio a su hermano será culpable ante el concilio y cualquiera que le diga fato que lerá expuesto al infierno de fuego. Es decir, que es dentro de nuestros corazones que es importante en los ojos de Dios. Los fariseos dicen, oh mira, yo no he atacado a otro con un cuchillo, entonces soy hombre bueno, pero no es, como dice nuestro Catecismo. No solo no hacemos daño a nuestro prójimo, pero tenemos que ayudar a nuestro prójimo y proteger nuestro prójimo en sus bienes y para vivir y para ayudar a nuestro prójimo en su aflicción. También más luego Jesús dice sobre el adúlterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Entonces, enfocamos cuando aprendemos de los mandamientos, enfocamos entonces en los mandamientos contra codicia o avaricia.

No codiciéis a la mujer de su prójimo, no codiciéis la casa de su prójimo, porque con el corazón proceden los hechos. Y en esta, podemos ver que no podemos cumplir perfectamente la ley de Dios, porque en nuestro corazón, quien de nosotros no tiene envidia, no tenemos codicia, no podemos cumplir perfectamente la ley de Dios por nuestras propias fuerzas. La ley entonces nos muestra nuestro pecado y la necesidad de nuestro Salvador. Pero podemos entender que Cristo murió por nosotros. Podemos entender, somos libres de la condenación de Dios. Por nuestro pecado somos condenados para ser lejos de Dios para siempre. Pero en Cristo podemos ser reconciliados con Dios. Y en el Santo Bautismo tenemos la nueva vida. Tenemos la perdón del pecado original, también nuestros pecados actuales.

Pero sí, después del bautismo podemos tener la promesa que cuando caemos en pecado, si arrepentimos de nuestro pecado, siempre tenemos la promesa del perdón de Dios. Pero debemos andar en el camino correcto. Debemos enmendar nuestras vidas para acercarnos a Dios. Y andamos siempre como sus hijos, porque la ley de Dios es perfecta. Es el diseño de Dios por nuestro bienestar, por nuestra alegría. Y entonces cuando conocemos Cristo, cuando conocemos el amor de Dios en Cristo, podemos andar en el camino de Dios. Entonces, en nuestro catecismo  tenemos los primeros tres mandamientos tratan con nuestra relación con Dios y los otros con nuestra relación con nuestro prójimo. Entonces, la primera tabla es el amor de Dios y la segunda tabla es el amor del prójimo. Esta es el resumen de la ley de Dios, la voluntad de Dios por nosotros.

Y porque somos bautizados en la justicia de Cristo, ya nuestra justicia sobrepasa los fariseos, porque los fariseos confiaban en su propia justicia, en sus propias fuerzas, pero no es suficiente para ganar el perdón de Dios. Pero Cristo ha hecho todo. Entonces, entendemos el primer mandamiento es amar a Dios con todas sus fuerzas y todos sus crecimientos, toda su alma. Y el segundo entonces es amar a su prójimo, sus padres, sus vecinos y todos los que están alrededor de nosotros. Y podemos andar entonces como hijos de Dios. Esta es la razón de nuestra libertad. Nuestra libertad de la condenación de Dios es para andar en su camino, es para andar como hijos de Dios. Y tenemos esto entonces. El perdón de Dios nos facilita a nosotros andar por siempre como hijos de Dios. Y en esto tenemos esta alegría y paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.

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