6 septiembre, 2026
Con estudiantes del catecismo.
Con estudiantes del catecismo.

La Santa Cena.La mesa del Señor para el domingo de la Reforma 2015. Artículo X de la Apología de la Confesión del Augsburgo: Confesamo creer que en la cena del Señor están verdadera y substancialmente presentes el cuerpo y la sangre de Cristo, y que verdaderamente son ofrecidos con las especies visibles del pan y vino a quienes reciben el sacramento. Esta posición la defendemos constantemente después de haber investigado y discutido este asunto con toda diligencia. Pues por cuanto Pablo dice (1 Corintios 10:16), que el pan es la comunión del cuerpo de Cristo, etc. resultarla, en caso de que el cuerpo de Señor no estuvviera verdaderamente presente, que el pan no es la comunión del cuerpo, sino tan sólo del espíritu de Cristo. Y sabemos a ciencia cierta que no es sólo la Iglesia Romana la que afirma la presencia corporal de Cristo; lo mismo cree ahora y creyó antiguamente la Iglesia Griega. Lo demuestra el canon de la Misa que está en uso entre ellos.

Además, Artículo XXIV: Nosotros no abolimos la Misa, sno que la conservamo y defendemos escrupulosomente. Porque entre nosotros se celebran misas todos los domingos y en otros días de fiesta, y se administra en ellas el sacramento a quienes lo desean recibir, después de haber sido examinados y absueltos. Se conservan asimismo las acostumbradas ceremonias públicas, el orden de las lecciones y de las oraciones, las vestiduras y otras cosas semejantes.

Nuestra oración especial por esta domingo de la Reforma: Señor, te damos gracias de que el huracán que amenazaba México disipó tan rápido y no hay mucha pérdida de las vidas humanas.Es cierto que dice el Salmo 46: DIos es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazón de la mar. Bramarán, turbaránse sus aguas; Temblarán los montes á causa de su braveza. Amén.

El juicio de Dios contra los que habían hecho su templo una cueva de ladrones fue igual en aquel tiempo de Jesús (Lucas 19:41-48) como en el tiempo del profeta Jeremías (Jeremías 7:1-11). Los babilonios destruyeron el Templo de Salomón, pero Dios les permitió a los judíos a regresar y reconstruir su ciudad y su templo, porque la promesa mesiánica no fue cumplida. Lo permitió a los romanos a destruir el templo la segunda vez, y hasta hoy en día, no hay otro templo en Jerusalén. Esto significa el fin del pacto antiguo con Israel, porque Israel rechazó a su Mesías, todos los sacrificios, las ceremonias de los judíos en el Antiguo Testamento, señalaba a los Mesías al Cristo. Y Cristo vino y ellos rechazaban, entonces este es el fin del antiguo pacto. Dios no negó sus promesas a Israel, a Abraham, ni a Israel, ni a David, pero ahora los fiel remanente de Israel en aquel tiempo fue los que creen en Jesucristo como su Señor y Salvador.