21 octubre, 2026
Tú luz venció las sombras del temor.
Tú luz venció las sombras del temor.

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos; y clamaban en alta voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero.  Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y los cuatro seres vivientes; y se postráron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,  diciendo: Amén: La bendición y la gloria y la sabiduría, y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean á nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?  Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Éstos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.  Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo: y el que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.  Ya no tendrán más hambre, ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno. Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida: y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.  Apocalipsis 7:9-17

San Pablo dijo a Timoteo en 2 Timoteo 4:5-18, “Pero tú se sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” Y este es lo mismo que se aplica a todos los pastores de la iglesia hoy en día. Fuimos llamados no por el éxito en los ojos del mundo, pero para predicar la Palabra de Dios. En nuestro evangelio para el Día de San Lucas el Evangelista (Lucas 10:1-9), vemos la misión de los setenta cuando el Señor envió a setenta discípulos en avanza de su venida en la tierra para anunciar su venida, para proclamar su evangelio, como corderos en medio de lobos.