6 septiembre, 2026


San Lucas el Evangelista

El juicio de Dios contra los que habían hecho su templo una cueva de ladrones fue igual en aquel tiempo de Jesús (Lucas 19:41-48) como en el tiempo del profeta Jeremías (Jeremías 7:1-11). Los babilonios destruyeron el Templo de Salomón, pero Dios les permitió a los judíos a regresar y reconstruir su ciudad y su templo, porque la promesa mesiánica no fue cumplida. Lo permitió a los romanos a destruir el templo la segunda vez, y hasta hoy en día, no hay otro templo en Jerusalén. Esto significa el fin del pacto antiguo con Israel, porque Israel rechazó a su Mesías, todos los sacrificios, las ceremonias de los judíos en el Antiguo Testamento, señalaba a los Mesías al Cristo. Y Cristo vino y ellos rechazaban, entonces este es el fin del antiguo pacto. Dios no negó sus promesas a Israel, a Abraham, ni a Israel, ni a David, pero ahora los fiel remanente de Israel en aquel tiempo fue los que creen en Jesucristo como su Señor y Salvador.