La invitación al bautismo es para todas las naciones, pero la Santa Cena tiene una advertencia: Debes recibir la sangre y la cuerpo y sangre del Señor en una manera digna (1 Corintios 11:27-32). Antes de recibir la Santa Cena reconocemos nuestros pecados y nuestra necesidad de la Santa Cena porque no es sólo una cosa muy bonito para compartir con otros y no es un juego.
