Unidos en aflicción o unidos en fe y esperanza
Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Hoy es el Domingo 14 después del Domingo de la Trinidad. Nuestro Evangelio para hoy es una continuación o en secuencia con el Evangelio de la semana pasada, el Domingo 13 después de Trinidad, que fue el relato del buen samaritano, muy conocido. La palabra buen samaritano hoy en día indica a alguien que hace bien por un extranjero. Pero este Evangelio continúa este tema de los samaritanos y yo quiero hablar sobre el contexto de qué es un samaritano y por qué es importante. El Señor dice, no hubo quien hubiese, dice Gloria, Dios sino este extranjero.
La palabra traducido extranjero es la única instancia de esta palabra griega, allogenes, en el Nuevo Testamento. Hay una palabra que corresponde en hebreo en el Antiguo Testamento, nekar, que significa extranjero, pero es definitivamente algo que no es del pueblo de Dios. Es afuera de el pueblo escogido.Esto no es uno de nosotros. No es un judío. Definitivamente no es un judío.
Refriere a este samaritano. Entonces, ¿por qué Jesús dijo esto? Jesús reflejó la actitud de sus discípulos en este momento y en otras veces, cuando reflejó la actitud de sus discípulos contra los samaritanos. ¿Y por qué los samaritanos? ¿Por qué tan odio entre los judíos y los samaritanos? No es como los judíos llaman los griegos o los romanos gentiles, es decir, las otras naciones.
Traducimos gentiles como todas las naciones. La etnia significa todas las naciones afuera de Israel, pero ellos tienen algo especial contra los samaritanos. No es como solo xenofobia, como muchos venezolanos han experimentado xenofobia en Colombia o otros países porque la gente piensa, no, hay demasiados venezolanos. Ellos son diferentes. Es demasiado para nosotros. Pero no hay odio. No es como odio. Este es el paralelo. Hoy en día es más que entre los judíos en Israel y los árabes palestinos en Israel. Mira el conflicto hoy en día.
Y yo quiero poner en contexto dónde está Jesús en este momento. Aquí está mi intento, una mapa de la Tierra Santa. Aquí está el Mar Mediterráneo. Esta es Fenicia. Es Líbano. Hoy en día es el Líbano. Aquí está Galilea, la provincia de Galilea donde vive Jesús. Aquí está Capernaum. Este es el mar de Galilea. Este es Nazaret. Samaria no tiene un límite definitivo porque es una región. Este es Judía. Aquí está Jerusalén. Este es el Mar Muerte. Este es el río Jordán.
Entonces dice nuestro texto, Jesús fue la frontera de Galilea y Samaria. Aquí está. Porque este es antes de la Semana Santa. Este es antes de la Pascua de la Semana Santa, la última Pascua de nuestro Señor. Entonces, más probable Dios y sus discípulos quieren viajar desde aquí a Jerusalén para la Pascua con otros peregrinos de Galilea. Pero Él fue, aquí está la frontera. Y esto es importante. Aquí está Samaria, la ciudad de Samaria. Es la capital de Samaria. Y este es el monte Gerezim.
Es muy importante también para entender qué está pasando en este texto. Entonces, con este contexto voy a leer otro encuentro con Jesús y la mujer samaritana en el pozo. Ellos fueron otra vez en esta región de Samaria, pasando por Samaria. Y Jesús pidió a la mujer, dame de beber. Juan capítulo 4, versículo 19.
La mujer samaritana le dijo, ¿cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber que soy mujer samaritana porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí? Y luego le dijo a la mujer, Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que Jerusalén es el lugar donde adorar. Y también, ¿acaso eres tú mejor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo al cual bebieron de él sus hijos y sus ganados? Entonces, porque si los samaritanos fueron extranjeros, ¿por qué, dice la mujer, este pozo nos dio nuestro padre Jacob? Porque la historia comenzó después del reino antiguo de Israel.
El primer rey de Israel fue Saul, después David y después Solomón. Estos son los días de gloria del reino de Israel. Pero después de Solomón, hijo de David, el reino fue dividido por guerra civil por causa de impuestos por el hijo de Solomón. Entonces fue dividido en el norte y el sur en esta parte. En el día de David y Solomón, todo esto fue un reino, pero fue dividido la capital de Judía, fue Jerusalén. Y, ¿dónde está la capital del norte, la ciudad de Samaria? Y además, en tiempo de su división, la idea entre los en el norte que, en el principio cuando los israelitas entraron en la tierra prometida, el tabernáculo fue en el norte, aquí. Y luego fue traslado a Jerusalén cuando David conquistó Jerusalén. Pero ellos dicen, no, no, no, el tabernáculo debe ser, este es, el Monte Santo no es Sion, el monte de Jerusalén. El monte de Jerusalén, el monte santo es el monte Gerazim, aquí.
Y por esto, el mujer dijo a Jesús, este es, nuestros padres adoraron a Dios en este monte, pero tú, ustedes, debe ser adorar a Dios en Jerusalén. Porque la norte, Judía fue el territorio de los tribus de Judá y Benjamín, los hijos de Jacob. Los otros son territorios de los otros hijos de Jacob. Entonces, dividió el reino y luego fue enemistad entre el norte y el sur. A veces, el norte se llama, el reino del norte se llama Israel y este reino del sur se llama Judía. El norte invadió y tomó cautivos de algunas personas en Judía. Pero la promesa, la Palabra de Dios fue más, el sur, los judíos fueron más fiel a la palabra del Señor. Ellos desarrollaron en el norte su propia creencias y como alrededor del monte Gerazim. Y que pasó, en el norte fueron mucho más idolatría que en Judía.
En Judía, la idolatría fue un problema, pero la gente en Judía muchas veces fueron más fiel a Jehová que los en el norte. Y finalmente, en casi 600 años antes de Cristo, el imperio asiriano conquistó el norte y tomó en cautividad a los en el norte y los asirianos animó a otros a emigrar al norte. Entonces, los descendientes de Abraham que quedaron en el norte se casó con los otros y fue una mezcla, pero Judía fue mucho más fiel.
Y en el año 586 antes de Cristo, por su idolatría en Judía, Dios permitió la destrucción de Jerusalén y la primera destrucción de Jerusalén y el templo por los babilonios. Y los judíos fueron en cautividad por 70 años en Babilonia, pero ellos quedaron fiel a la palabra de Dios y porque la promesa del Mesías no fueron cumplidas todavía, Dios permitió entonces a los judíos a regresar aquí para reconstruir Jerusalén y el templo. Pero los samaritanos, los que están en el norte, atacaron a los judíos cuando ellos intentaron reconstruir el templo.
Entonces, esta enemistad. Mira esta enemistad entre los mismos descendientes de Abraham. Los samaritanos no fueron completamente extranjeros, no fueron como los griegos o los romanos, pero para los judíos ellos no son la raza pura, ellos son mestizos y hay un gran conflicto entre ellos y los judíos y los samaritanos.
Entonces, en aquel tiempo de Jesús, esta fue la actitud de los discípulos y, por supuesto, los fariseos. Los fariseos denunciaban a Jesús como samaritano porque, por causa del misterio, hay chismes sobre el nacimiento de Jesús. Jesús no es el hijo de José el carpintero. ¿Quién es? ¿Quién es su padre? Y la idea es que fue un soldado romano o algo, entonces ellos dicen, tú eres samaritano, tú no eres de la raza pura. Entonces, en la parábola del buen samaritano, Jesús dijo, entonces, si tú eres casi muerto en el camino, ¿acepta la misericordia de un samaritano? Porque, mira, el buen samaritano es la figura de Jesús.
Las figuras de la levita y el sacerdote simboliza la ley. La ley no nos salva. Y ellos pasaron alrededor del judío en su emergencia, pero él fue salvado por un samaritano, un buen samaritano. Entonces, Jesús dice, mira, la ley no salva, pero yo soy, no soy de la, tú me llamas un samaritano, pero si tú eres perdido en el camino, acepta la salvación de mí.
También este, este samaritano fue el único del grupo de diez leprosos que dar gracias a Dios por su sanación. Los otros son judíos y Jesús mostró, dice, van a los sacerdotes en el templo, porque según la ley de Moisés, los sacerdotes del templo calificaban para examinar la gente. A veces la lepra se fue, a veces la gente recuperó, recuperaron de la lepra y para entrar en el templo de Jerusalén, los leprosos deben entrar en el templo de Jerusalén. Entonces los sacerdotes tienen el entrenamiento para examinar y certificar a una persona como limpio de la lepra. Y, por supuesto, el samaritano se fue a Jerusalén. Él comenzó a viajar con los otros porque los leprosos no permiten ningún contacto con otros si no certificado por los sacerdotes.
Entonces los sacerdotes, si tiene un certificado por los sacerdotes, él puede entrar en su casa otra vez. Aún el samaritano no creen la monte santo es Gerazim, no es Sion. Pero, mira, ellos también, en este momento los judíos y un samaritano, como leprosos, fueron unidos en la aflicción. Todos fueron excluidos de la sociedad por causa de su enfermedad asquerosa. Ellos no permiten tener contacto con cualquier otra persona, solo otras leprosas. Pero entonces el samaritano y los judíos fueron unidos en la aflicción.
Entonces, cuando Jesús sanó, todos dijeron a Jesús, ten misericordia de mí. Esta es la traducción. ¿Qué es traducido como? ¿Qué es la traducción? ¿Qué frase? Hosana, hosana. Ten misericordia de mí, oh Señor. Pero, mira inmediatamente una división. Entonces los judíos no pensaban más en Jesús, en la fuente de su sanación. Oh, somos limpios. Vamos a los sacerdotes. Obtengamos nuestros certificados. Ya estoy listo para vivir como antes. Pero este samaritano reconoció, ¿qué es la fuente de su bendición? Él fue aislado de su familia, del contacto humano, menos otros leprosos. Pero Jesús cambió todo esto.
Cambió físicamente. En Jesús él tiene otra oportunidad para vivir. Y él reconoció a Jesús como fuente de bendición. Y postraron delante de Jesús. ¿Qué significa el postrado? Adoración. Él reconoció a Jesús como Dios, el hijo de Dios, el Mesías. Porque dice la mujer samaritana en Juan, ellos tienen, los samaritanos tienen la profecía del Mesías también. Entonces Jesús dice, Levántate y vete, tu fe ha salvado. Es decir, él, claro, Jesús murió en la cruz para todos, para ganar la salvación para todos.
Pagó en la cruz la deuda de los pecados de todos los seres humanos. Pero la salvación, recibe nosotros la salvación solo por la fe, por la confianza en la palabra de Dios. Cuando recibamos el santo bautismo, recibamos el perdón, la palabra del perdón.
Cuando recibamos, cuando confesamos nuestros pecados en público o en privado, el pastor dice, yo perdono tus pecados en lugar y por mandato de nuestro Señor. Ese es el perdón también. Recibamos la palabra del perdón en la santa cena y siempre necesitamos oír esta palabra y recibir por nuestros labios, en nuestra frente del bautismo.
Esta palabra del perdón, porque si no pensamos más, solo pensamos en la bendición materiales, no recibamos la bendición más importante como los nueve judíos no recibieron de Jesús, de los labios de Jesús. Tu fe te ha salvado. Solo es el samaritano, significa no importa ahora, la palabra de Dios, las buenas nuevas de Jesús es para todos, todas las naciones, pero no solo todas las naciones en abstracto, todo el mundo.
Claro, todo el mundo tiene la salvación en Jesucristo, pero todo el mundo tiene que oír la palabra de salvación y como Pablo dice, como puede ser, tiene fe sino oír la palabra, sino conoce a Jesús, conoce a Jesús por esta palabra. Entonces, no importa, todas las naciones no significa, oh, los otras personas que no conocemos, pero también nuestros enemigos, los que tienen la enemistad por generaciones y generaciones, ellos son salvos por la sangre de Jesucristo. Y debemos entender esto, debemos ver todo lo que los que arrepientan de sus pecados reciben la fe en Cristo, reciben la salvación, no importa como hoy en día, todavía hay conflictos.
Ahora sobre los árabes palestinos y los judíos en la tierra santa, todavía hay samaritanos en este mundo hoy en día, pero muy poco, solo menos mil samaritanos en aquel tiempo de Jesús, fueron millones de samaritanos en la Tierra Prometida, pero a través de siglos de mezcla con otras conversiones a judaísmo, a cristianismo, a islam, quedan ochocientos o novecientos samaritanos en el mundo. Entonces, ellos no, todos vivieron, casi todos vivieron cerca del Monte Gerazim que hoy en día es Cisjordania, es territorio palestino porque los palestinos son árabes que dicen, oh mira, nuestros antepasados vivieron en este terreno por generaciones antes del estado moderno de Israel, entonces tiene su caso contra Israel y hay muchos conflictos entonces, pero en Jesucristo hay la posibilidad de reconciliación. Tenemos, en esta semana pasada, tenemos un taller para las damas en el programa de, ¿quién está aquí? ¿Quién está aquí? Aquí están las damas.
¿Qué fue el tema del intensivo? Reconciliación, entonces hay reconciliación en Jesucristo aun por los conflictos de generaciones, entre familias, entre, mira que pelea más amargura es que un pelea entre hermanos. Los miembros de la misma familia, mira, ¿quién es más cruel a otros que los miembros de la misma familia que tienen algo contra otros? Pero en Cristo Jesús hay la posibilidad de la reconciliación y la paz entre nosotros. Podemos acercar al altar cuando comportemos la paz antes de acercar al altar en la Santa Cena.
No es solo un buen día, significa que no tenemos nada contra cualquier persona que esté aquí para compartir la Santa Cena. Entonces, en nuestro servicio, cuando compartimos la paz, no es solo una salutación, pero es para declarar que hemos perdonado a nuestros hermanos, no tenemos algo contra otra. Por causa de nuestro Señor Jesucristo, quien sanó la lepra de estos hombres y dar la salvación a uno que reconoce su necesidad de un salvador.
Y en esta cosa tenemos, recibamos la fe por el bautismo, recibamos la fe como don del Espíritu Santo, también la esperanza y la paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.