23 abril, 2026
29 marzo, 2026

¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

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Passage: Zacarías 9:9-12, Salmo 118, Filipenses 2:5-11, Juan 12:12-19
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Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Hoy comenzamos la Semana Santa con el Domingo de Ramos. El próximo domingo es el Domingo de la Resurrección. Este es la semana más importante en la historia del mundo porque en estos siete días el Señor venció la muerte, el pecado y el diablo para siempre, para nosotros. Pero comenzamos con una entrada. Se llama la entrada triunfal en Jerusalén.

La última entrada del Señor en Jerusalén. En los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan hay muchas cuentas de Jesús entró a Jerusalén. A veces por la pascua de los judíos, a veces por otras fiestas de los judíos, en toda su vida. Lucas dice cuando él tiene doce años, o por supuesto cuando él nació, fue presentado en el templo de Jerusalén. Siempre entró a Jerusalén durante de su vida en este mundo, durante de su ministerio terrenal. Pero esta es la última entrada.

Esta es la entrada triunfal. Pero todavía no es la verdadera victoria para ello. Este es un preestreno de la victoria que fue en la cruz, cuando él murió en la cruz y resucitó el tercer día para ganar para nosotros la promesa de la vida eterna. Pero hasta ahora, dice nuestro texto, la historia de San Juan sobre este episodio (Juan 12:12-19), Jesús no fue glorificado todavía. Este es, él todavía fue en su estado de humillación, como dice Pablo, sí, en nuestro epístole en Filipenses (Filipenses 2:5-11), Jesucristo se humilló. No tengo, año después, el mismo sentir que hubo en Jesucristo.

Él no busca ser igual a Dios, para ser igual a Dios no fue una cosa para aferrarse. Él fue igual a Dios, él fue el eterno hijo de Dios. El bajó del cielo, su estado de humillación comenzó con el nacimiento en el pesebre de Belén para ser el hijo de María y continuó con toda su vida.

Y ese es el culminación de todo. Esta Semana Santa es la culminación de su humillación, porque él sufrió los golpes, los azotados, toda la cosa hasta la muerte en la cruz. Como dice Pablo, él fue humillante hasta la muerte en la cruz, pero comenzamos esta semana con un evento, un tipo de celebración que fue un preestreno del día final cuando Cristo venga una vez en gloria.

Cristo entró en Jerusalén con mucha conmoción. La gente tiene en sus manos palmas y echó en la senda los mantos. Él fue sentado en un asno con un cojino de asno al lado. Todo esto fue para cumplir las profecías mesiánicas del Antiguo Testamento. La gente sabe esto, la gente sabía que esto, la gente sabía que algo fue ocurriendo. Ellos fueron muy emocionados probablemente porque esto ocurrió inmediatamente después de la resurrección de Lázaro, el milagro más maravilloso de Jesús cuando Jesús llamó Lázaro, el hermano de María y Marta de la tumba, después de tres o cuatro días en la tumba.

Y todo el país fue hablando sobre esto porque por causa de este milagro, los fariseos y los sacerdotes comenzaron a planificar en serio la muerte de Jesucristo. Ellos también pensaban algo está pasando, algo raro está pasando aquí con este hombre, pero ni los sacerdotes, los fariseos, ni la multitud entendieron completamente qué fue pasando, ni los discípulos de Jesús sí mismo. Dice nuestro texto, los discípulos todavía no han visto la resurrección de nuestro Señor, entonces ellos no entendieron qué fue pasando.

Cuando Cristo entró en Jerusalén, matado en un asno, por supuesto entendemos, ellos también entendieron. Este fue el cumplimiento de la profecía de Zacarías en Zacarías 9-9-12. ¿Qué dice Zacarías? Alégrateos, hija de Sion, regocijaos. hija de Jerusalén, es decir, todos ustedes están en Jerusalén. Sion es la montaña en que Jerusalén, la ciudad antigua, fue construida en un monte que se llama Sion.

Entonces ellos dicen, alégrate, oh Jerusalén, su rey viene a ti, sentado en un asno. ¿Qué más dice este rey? ¿Sería rey de Israel? Como dice el Mesías, debe ser el rey de Israel. También rey del mar a mar, hasta los fines de la tierra.

Este es, el prometido Hijo de David será no solo rey de Israel, pero rey sobre todo el mundo, mar a mar hasta los fines de la tierra. Hasta este momento ningún hijo de David fue rey de reyes sobre toda la tierra. Pero este es el descendiente de David, y tiene el derecho para ser rey de Israel también, porque es hijo de Dios, rey de todo el mundo.

Y él viene en una misión a Jerusalén. Anunció tres veces en su ministerio, que necesitó subir a Jerusalén para sufrir la muerte, y resucitó de entre los muertos. Pero ninguno, ni sus discípulos entendieron de qué estaba hablando. Porque ellos tienen otra idea de un rey, cuando el rey viene, cuando un rey viene a una ciudad, ¿qué pensó la gente? Ellos tienen una pista, cuando el rey fue sentado en un asno, ¿qué significa esto? ¿Qué fue la bestia de guerra en aquel tiempo? Un caballo, un caballo blanco fue la bestia de guerra, la bestia del conquistador, también del libertador, porque la gente tiene sus manos palmas. El pueblo usa palmas, ellos levantan las palmas alrededor del altar, en el templo, en la fiesta de tabernáculos, pero para saludar al libertador, él saludara 200 años antes de Jesucristo, cuando Judas Maccabeo viene a la ciudad para liberar la ciudad del dictador sirio-griego, Antíoco Epifanes, para la independencia de Israel. Ellos saludaron a Judas Maccabeo con palmas cuando él viene en su caballo para una victoria política para Israel en 200 años antes de Cristo en el periodo entre el antiguo testamento y el Nuevo Testamento.

Bueno, el narrativo histórico del antiguo testamento se acaba con el retorno de los judíos de la cautividad en Babilonia para reconstruir el templo en Jerusalén y 400 años después nació Jesús en Belén. Pero muchas cosas ocurrieron en los 400 años ante el retorno de los judíos de Babilonia y el nacimiento de Jesucristo. Uno fue la conquista de Alejandro Magno, el surgimiento de Grecia, de Roma y muchas otras cosas. Pero en estos 200 años antes, Israel fue bajo el dictador sirio-griego y Judas Maccabeo levantó el ejército y tiene la victoria sobre él. Estos son los libros de Maccabeo, primero y dos Maccabeos. No reconocemos los libros de Maccabeo como inspirados por el Espíritu Santo, pero ellos tienen historia valiosa para conocer.

Entonces, por eso la gente tiene palmas porque ellos pensaban en Jesús como rey en un sentido terrenal, rey de Israel.  ¿Por que no saludaron a Judas Maccabeo como rey, porque él no fue descendiente de David. El rey de Israel, según la promesa del Señor, el rey de Israel debe ser de la casa de David. Entonces, ellos saben que el Mesías debe ser del Hijo de David.

Sí, siempre grito la gente a Jesús Hijo de David, ten misericordia de mí. Hijo de David es el título del Mesías, el prometido Salvador, no solo por Israel, pero para todas las naciones. Como dice Zacarías, el prometido del Señor va a hacer paz con todas las naciones.

Pero en qué manera, qué es la paz que él trae. Ellos pensaban en una lucha política, una lucha militar como en el tiempo de los Maccabeos. Pero Jesús matado en un asno significa otra, es el símbolo de un rey en una misión de paz, para hacer un trato de paz. En este momento no solo con autoridades civiles, pero con entre Dios y el hombre para resolver el conflicto primordial entre Dios y el hombre por la desobediencia de Adán y Eva. Él viene a Jerusalén para morir en nuestros lugares, para pagar la viuda de nuestros pecados, para ganar la victoria para nosotros para siempre, no solo por un siglo o esta época, pero para todo el tiempo hasta el día final. Pero aún los discípulos no entendieron esto, pero la gente fue mucho emocionada, muy turbada.

Entonces dice, bendito el que viene en el nombre del Señor. Esta es otra profecía, otra señal que ellos entendieron Jesús como el Mesías. No entienden exactamente qué es el Mesías, qué es el propósito del Mesías, pero bendito el que viene en el nombre del Señor.

Hosana, hosana, usamos esto en nuestra liturgia hoy, luego en nuestra liturgia, contamos, hosana, hosana, en el Sanctus. Santo, Santo, Santo, Dios del Universo. Esta es la primer parte del Sanctus, es derivada del libro de Isaías, la visión de Isaías, Dios en su trono, con los ángeles alrededor de Dios en el cielo, y la segunda parte es esta, bendito el que viene en el nombre del Señor, y encontramos esta en nuestro Salmo para hoy, Salmo 118, bendito el que viene en el nombre del Señor. Entienden que este Salmo es un Salmo de procesión, este es uno de los Salmos que la gente cantaba cuando los peregrinos de Jerusalén cantaban desde los puertos de Jerusalén hasta el Templo de Jerusalén.

Entonces la primera parte de este Salmo, la gente cuando marchan en Jerusalén a la calle hasta el Templo, cantaban de la misericordia del Señor, de la salvación del Señor, de la confianza del Señor, hasta el versículo 19. El 19 es cuando ellos fueron delante de los puertos del Templo, entonces ellos cantaron, ábreme los puertos de justicia, entraré por ellos a alabarán a  Jehová, y mira esto dice ellos cantaron, la piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser cabeza del ángulo. Esta es otra profecía del Mesías, cuando ellos cantaron de la piedra que rechazaron los edificadores.

Este es Jesucristo, Jesucristo afirmó en el Nuevo Testamento, cuando encontramos esta frase en los versículos siguientes de la historia de la entrada en Jerusalén, también en Mateo 21-42, Marcos capítulo 12, Hechos 4-14, y también Pedro escribió otra vez en 1 Pedro 2-7, la piedra que rechazaron los edificadores es Jesucristo, porque los edificadores son el pueblo de Israel, los que construyeron el Templo, ellos rechazaron a Jesucristo. Muy pocos días después de eso, la gente en los calles de Jerusalén no gritaron, bendito el que viene en el nombre del Señor, pero crucifíquenlo, crucifíquenlo, porque él no fue el Mesías que ellos anticiparon.

Entonces, en ese momento, en aquel momento cuando la gente fue delante de las puertas, los sacerdotes abren las puertas, y bendijo, bendijeron la gente, dicen bendito el que viene en el nombre del Señor, comienza la fiesta, acerquen al altar con sus ofrendas, ese es el resto del salvo, pero eso tiene significado mesiánico también, porque por causa de esa frase, la piedra que los edificadores rechazaron, ahora es la piedra angular, esa es una referencia, al que viene en el nombre del Señor es el Mesías. Entonces la gente gritaron, bendito el que viene en el nombre del Señor. nosotros también cantamos bendito el que viene en el nombre del Señor, y ojalá nosotros entendemos que es el significado del llegado de Jesús en Jerusalén, ellos no entendieron, ellos dicen este es Jesús el profeta de Nazaret, y todos fueron en la calle gritando, es como en una conmoción, la gente, todos unirse en la celebración, entonces, pero ellos no entendieron, ni sus discípulos, porque los discípulos no han visto la resurrección de Jesucristo, pero nosotros tenemos las buenas noticias de la resurrección de Jesucristo, entonces entendemos la paz, la victoria de Jesucristo, no es contra este emperador, o este reino, o esta nación, o esta, esta, esta, como dice Nuestro Señor, estas guerras continúan, hasta el venga en gloria, pero tenemos ahora, si entendemos que significa el llegado de Jesucristo, no solo su llegado como bebé de Belén, pero también su muerte, su muerte en la cruz de Golgotha, de Calvario.

Entendemos esta es la victoria, porque en la cruz comenzó la exaltación de Nuestro Señor, cuando Él regresó al lado de Dios Padre Todopoderoso, como Hijo del Hombre, como Hijo de Dios también, Hijo del Hombre, para ganar para nosotros la vida eterna, la victoria sobre nuestros pecados del diablo, y nuestra muerte, todavía sufrimos la muerte física, porque este es el mismo camino de Jesucristo, Jesucristo fue bautizado por Juan el Bautista, caminó a la cruz a su muerte física, y resucitó el tercer día para vivir para siempre, y nosotros también comportemos en la justicia de Cristo, en el bautismo fuimos bautizados en Cristo, en la muerte de Cristo dice San Pablo, entonces comportemos en la vida de Cristo, su muerte y su resurrección, un día resucitaremos con Cristo en gloria, y esta es la verdadera victoria, que esta es nuestra esperanza, nuestra fe, en medio de todas las pruebas y guerras de este mundo, todos estas pasarán, los montes, si los montes van a pasar, pasará, pero la palabra de Dios nunca pasará, hasta el día final, cuando disfrutamos, celebramos por siempre, la entrada de nuestro Señor, en nuestras vidas, entonces debemos entender, la entrada de Jesús, en nuestras vidas, es como su entrada en Jerusalén, es algo para celebrar, y para entender, cambiar nuestras vidas, cambiar nuestras mentes, tenemos el entendimiento de Jesucristo, murió por nosotros, y esto es reflejado en todas nuestras actitudes, nuestras interacciones con otras, para dar testimonio, hasta Cristo vengo en gloria, para todo el mundo, somos luces de este mundo, como Cristo fue la luz, Cristo entró al mundo como luz del mundo, nosotros somos las luces del mundo, reflejamos la luz de Cristo en nuestras vidas, hasta el fin, hasta Cristo venga, esta es nuestra esperanza, y en esta tenemos paz, que sobrepasa todo el tiempo. Amén.

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