
En el libro de Génesis, el primer libro de la Biblia, encontramos la historia de la creación del cielo y la tierra por Dios. El primer capítulo es un panorama de todo, el segundo enfoca en la creación del serie humana. “Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida; y fue el hombre un alma viviente” (Génesis 2:7), El tercer capítula relata la triste historia de la desobediencia de los primeros humanos, Adán y Eva. Dios preparó un jardín para ellos y hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer. Sin embargo, el Señor también le puso un límite a Adán, reservando un árbol del cual no podia comer. Pero Adán y Eva comieron del fruto prohibido y fueron echados afuera del jardín. Además, Dios les castigó.


“A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera tus dolores y tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él señoreará sobre ti. Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu esposa, y comiste del árbol de que te mandé, diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás” (Génesis 3:16-19). Las últimas palabras son la sentencia de la muerte física para cada uno de nosotros por causa del pecado de Adán y Eva y los pecados de cada uno de nosotros.
San Pablo dice así: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” Romanos 5:12.
Las cenizas del Miércoles de Ceniza simboliza esta juicio de Dios. “Polvo eres, y al polvo volverás.” Pero, también dice San Pablo, “Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados” (1 Corintios 15:22)
Jesucristo murió en la cruz y su sacrificio pagó la deuda de nuestros pecados. Por el bautismo tenemos la promesa de la resurrección y la vida eterna. “¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados con Él en la muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida” (Romanos 6:3-4).
Las cenizas en la forma de la cruz en el frente expresan nuestro arrepentimiento, nos recordamos de nuestra mortalidad, pero también simboliza la promesa de la resurrección en el bautismo.