La Ley tiene su gloria, el Evangelio más
Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Nuestra lectura del Antiguo Testamento para hoy, Isaías 29, 17 y 24, es una profecía mesiánica. Encontramos este tipo de profecía muchas veces en el Antiguo Testamento.
¿Cuáles son los señales cuando viene el Mesías, el prometido de Israel? Los sordos oír, los ciegos verán. Entonces, cuando Jesús comenzó su ministerio terrenal, él mostró estas señales y toda la gente, la gente hablaba sobre esto, no puede, ah mira los sordos oyen y los ciegos vean. ¿Por qué esta significa de ellos? Ah, este es el profeta, este es el Mesías que prometió Dios a Isaías y aún Jesús sí mismo dice cuando los discípulos de Juan del Bautista venían a él para hacer un informe a Juan. Juan envió sus discípulos a Jesús y dijo, dime si tú eres el Mesías o no y Jesús dice, mira que vean ustedes, los sordos oyen y los ciegos vean y hay mucha sanación. ¿Pero qué es el significado de esto? Porque dice Isaías, este es señal de un nuevo pacto con Israel, un nuevo relación con Dios. Los sordos pueden leer la palabra y todos pueden conocer a Dios en verdad en este nuevo pacto que el nuevo pacto implica un antiguo pacto.
Y entonces en nuestro Epístola para hoy (2 Conintios 3:4-11), San Pablo habla de la diferencia de este nuevo pacto, el significado del antiguo pacto y el nuevo pacto, es decir, habla sobre el ley evangelio y el propósito de ambos. Porque habla de la pacto en letras y el pacto en el Espíritu, los letras en piedras, es decir, lo que fue escrito en los tablas de piedras por Moisés en el monte Sinaí y el nuevo pacto en la sangre de Jesucristo. ¿Qué es la diferencia? La ley es que Dios reveló a Moisés, el pacto que el Señor hizo con los hijos de Israel al delante del monte Sinaí para ser su pueblo, es decir, cuando el Señor llevó a los israelitas de la esclavitud en Egipto cruzaron el mar Rojo hasta el monte de Sinaí. Dios le dio a Moisés dos tablas de piedra que tienen Diez Mandamientos que son la ley moral, la revelación de la ley moral, la ley universal, la voluntad de Dios para cada ser humano a vivir como hijo o hija de Dios.
Pero hay más a este pacto, el pacto fue con Israel, para obedecer todos los estatutos y reglas que Dios dio por Moisés para ser una gran nación, para convertir de una multitud de refugiados, de esclavos, a una gran nación, una gran nación listo para recibir el Mesías, el Salvador del mundo. Pablo refiere a cuando Moisés subió al monte para hablar con Dios y recibir esta ley, regresó del monte y su rostro refleje la gloria de Dios y la gente fueron asustados y no pueden ver el rostro de Moisés. Entonces Moisés puso una vela sobre su rostro cuando habla con la gente y luego, quitó la vela cuando habló con Dios otra vez.
Pero Pablo dice, mira la gloria de Dios fue reflejado en el rostro de Moisés y eso significa este pacto, esta ley de Dios fue santo, fue bueno, santo, fue instituido por Dios. Esto no cambia, fue escrito en piedra, no cambia, no es una opinión, no es una idea humana, pero es la voluntad de Dios, la buena voluntad de Dios para nosotros. Y Dios dice si tú puedes obedecer esta ley, tú puedes ser mi pueblo, tú puedes ser salvo. Pero que ocurrió, entonces, la gente no obedeció la ley de Dios. Aún en delante de Sinaí, ellos cayeron en la idolatría del becero del oro y adoraron un ídolo. Aún en cuando los truenos y relámpagos están encima de la monte Sinaí, por causa del pecado en sus corazones,
Porque la ley moral permanece para siempre, la voluntad de Dios para nosotros permanece pero no puede cambiar la corazón del ser humano. Pero tiene la gloria de Dios, la gloria de Dios fue reflejado en el rostro de Moisés. Pablo dice que más glorioso es este nuevo pacto del Espíritu. Recuerden en el Antiguo Testamento el Espíritu Santo habló por los profetas, los profetas reciben el Espíritu Santo para escribir la Palabra de Dios por la gente. Y encima de los más grandes de los profetas fue Moisés, era Moisés quien escribió la ley, el pacto con el hijo de Israel en piedras. En las tablas de piedra y esa ley moral permanece, no cambia, pero también el resto del pacto, todas las reglas, las leyes por el pueblo israelí solo fue para señalar a la venida de Jesucristo y ellos no permanecen. Ellos fueron la voluntad de Dios pero no para toda la gente solo este pacto sirve para preparar al pueblo Israel para recibir al Mesías.
Pcueri ando el Moisés venía, los sordos oyeron, los sordos oyeron y los ciegos vieron. Entonces cumplió este pacto y Jesús hizo un nuevo pacto en su sangre, en su muerte en la cruz. Y que más glorioso es, porque Él se subió otra vez a su padre y derramó su Espíritu sobre la iglesia, sobre todo la iglesia. Como dice el profeta Joel, el Espíritu en aquel día fue derramodo sobre todos los siervos y siervas, los hijos y los hijas de todos los pueblos de Dios recibieron el Espíritu del Señor por causa de Jesucristo.
Cristo murió en la cruz, regresó a su padre y envió a su Espíritu y fíjate la tradición de los judíos fue que Pentecostés fue 50 días después de la cruzada del Mar Rojo. Entonces para ellos fueron la celebración del pacto antiguo cuando Dios dio la ley a Moisés. Pero en el nuevo Pentecostés venía el Espíritu Santo que tocó la corazón de cada uno y que más glorioso dice Pablo es el pacto que permanece. El propósito del pacto con Israel fue cumplido cuando Cristo viene cuando y hizo los cerdos a oír y los ciegos a ver y hizo el nuevo pacto en su sangre en la cruz.
Que más glorioso, entonces, es este pacto que permanece para siempre en este pacto. El Espíritu si mismo hizo la fe en los corazones de cada creyente y ellos entonces tienen el motivo para vivir como hijos de Dios. Los Diez Mandamientos son la planilla para vivir como hijos de Dios pero ¿dónde viene el motivo para vivir como hijos de Dios? Porque la ley siempre acusa. Es el propósito de la ley para mostrarnos nuestro pecado, para mostrarnos nuestra necesidad del Salvador. Pero, si no conocemos el Salvador no vemos la esperanza en la ley, porque no podemos cumplir la ley perfectamente por nuestras propias fuerzas. Entonces la ley sirve como dice en nuestra catecsimo, la ley sirve como un freno para restringir los malhechores en este mundo, para mostrar todos sus pecados para buscar un Salvador.
Pero es por el Espíritu que recibamos en el bautismo que conocemos ese Salvador Jesucristo y recibamos entonces la alegría la esperanza para vivir como hijos de Dios. Entonces cuando recibamos esta esperanza, esta alegría, la ley es nuestra medida, nuestra guía para vivir entonces como hijos de Dios. No por temor de la ira de Dios, pero por el gozo que tenemos en Jesucristo.
Y Dios nos prometió a equiparnos para ser sus siervos en este mundo. Pablo dice en el ministerio de los apóstoles, los apóstoles como Pablo no fueron nombrados apóstoles por su propio méritos. Claramente ellos tienen algunos talentos, algunos calificaciones para ser apóstoles, pero ellos no fueron apóstoles por su propia santidad, ni por su propia justicia. Pero en Cristo, Cristo hizo ellos los apóstoles y dio a ellos la fortaleza la fuerza para hacer esta obra para proclamar en este mundo las buenas noticias de Jesucristo
Nosotros también Dios nos prometió nos da las fuerzas la capacidad para vivir como Él quiere. Este es el proceso de santificación que es la obra del Espíritu Santo en nuestras vidas para vivir como hijos de Dios. Somos libres del pecado de la condenación. Sin la ley sin el antiguo pacto no podemos conocer nuestro pecado, pero si reconocemos nuestros pecados, sabemos que no somos condenados por el amor de Dios. Nuestra propia idea de que es bueno que es malo no sirve para justificarnos delante de Dios. La ley de Dios es perfecto y podemos saber nosotros no somos perfectos, no somos santos por nuestros propios méritos. p
Pero por la palabra, por la justicia de Cristo tenemos la promesa de la vida eterna. Entonces es por eso tenemos, con la ayuda del Espíritu Santo, las fuerzas para vivir como sus hijos en este mundo, para vivir como para mostrar a otros el amor de Dios. Porque este es el propósito para abrir los ojos de los ciegos y los oídos de los sordos, para ver el amor de Dios, para oír la Palabra de Dios. Nosotros también somos ciegos y sordos por nuestras propias fuerzas, nuestra propia capacidad, Es el Espíritu que abre nuestros ojos, abre nuestros oídos para recibir la Palabra de Dios y este es por esto tenemos cuidar a otros para ayudar a otros en sus aflicciones, para ayudar a ellos a conocer a Cristo, para conocer el amor de Dios en Cristo y tenemos esta esta en nuestros corazones esta este pacto del Espíritu brinda mucho más fruto de sólo del ministro de la condenación. La proclamación sólo de la ley de Dios, tú eres pecador, tú debes hacer esto que es la voluntad de Dios. Por esto, conocemos la voluntad de Dios, pero no tenemos el motivo para obedecer a Dios hasta que conocemos el amor que Dios nos ha mostrado en este Cristo y esta es nuestra fe nuestra alabanza y en esto tenemos paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.