21 octubre, 2026
11 octubre, 2026

¿Dónde es la casa de Dios?

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Passage: Génesis 28:10-17, Salmo 84, Efesios 4:22-28, Mateo 9:1-8
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Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. El domingo pasado celebramos el Día de San Miguel y Todos los Ángeles, y hablé mucho sobre los ángeles que sirven a Dios. Y otra vez en nuestra lectura del Antiguo Testamento (Génesis 28:10-17), tenemos una historia de ángeles, es una visión de Jacób a los ángeles que subió y descendió a ser de la presencia de Dios para hacer su voluntad en la tierra.

Y significa que Dios estaba con Jacób en su momento de angustia, entonces el tema para hoy no es ángeles, el enfoque no es en los ángeles, claro que esta pasada es evidencia que hay ángeles guardianes sobre nosotros, como dice Salmo 91, el Señor envió a sus ángeles para guardarte en sus caminos. Pero el enfoque de este domingo es donde encontramos a Dios en este mundo, donde está la casa de Dios. Entonces tenemos el ejemplo de Jacob, hijo de Isaac hijo de Abraham. En esta cronología de Génesis, Isaac fue el hijo de la promesa de Abraham, la promesa que Dios hizo a Abraham, el pacto que Dios hizo con Abraham, que de Abraham viene mucha descendencia,  una gran nación, y por la familia de Abraham serán benditas todas las familias de , por el sela tierra, por un simiente de Abraham. Es decir, la promesa del Salvador del mundo que viene de Abraham, y por Abraham, desde Abraham la promesa, y el pacto continuó con Isaac su hijo, y su esposa Rebeca.

Pero mira, es un paralelo con la historia de Génesis de Caín y Abel. Fueron dos hijos de Isaac y Rebeca, Esaú y Jacob, y ellos fueron gemelos, ellos fueron juntos en la vientre de su madre Rebeca, Esaú salió de su madre primero, entonces técnicalmente, fue el hijo mayor, pero ellos fueron gemelos, y además, dice el texto de Génesis, Esaú y Jacob pelearon en la vientre de su madre. Entonces Rebeca oró a Dios, dice, oh santo Dios, ¿qué está pasando conmigo? y luego la batalla, la pelea entre Esaú y Jacob continuó, y ese es un tema completo en sí mismo, el significado de la relación de Esaú y Jacob y sus descendientes.

En ese momento, Esaú había jurado matar a su hermano Jacob, entonces los padres enviaron a Jacob a la casa de la familia de Rebeca, su tío Labán, que fue el padre de Rebeca, entonces como Jacob tiene que salir de su familia, de su hogar y fue viajando a otra parte, a la casa, al hogar de su tío Labán, y él fue solo en una parte muy lejos. Podemos hacer una comparación, entre muchos venezolanos hoy en día, ellos fuera de su familia, fuera de su patria, están en varias partes del mundo.

Entonces la pregunta es, ¿dónde está Dios? ¿dónde podemos encontrar a Dios en partes lejos? Parte de la respuesta es, Dios no nos abandona. Entonces Jacob salió de su familia, su hermano había jurado para matarlo, y fue en este campo lejos de toda la gente, y se acostarse por la noche. Pero tenía esta visión de los ángeles, y la escalera al cielo, y Dios estaba con él. Y entonces en la mañana Jacob dice, oh mira, este es la casa de Dios, y yo no sabía.

Entonces nombró el lugar, hizo la piedra de su cabecera, hizo un altar a Dios, en aquel lugar donde fue lejos de muchas personas, pero hizo un altar de Dios, y dice, este es Betel, que significa casa de Dios. Tenemos en nuestra Iglesia Luterana de Venezuela, una congregación Betel en Monagas, pero en la boca de Río Chiquito, en el norte de Maturín.

En este lugar remoto, Dios estaba aquí, Dios está en todas partes, Dios siempre está con nosotros. Pero a veces es difícil para encontrar la presencia de Dios, y debemos ser dispuestos para hacer algo, si es difícil, para buscar, ¿dónde es la casa de Dios? ¿dónde está la Iglesia? ¿dónde es, dónde encontramos la presencia de Dios? ¿Qué decimos nosotros en nuestro catecismo? Dónde se predica la Palabra de Dios en su pureza y administra los sacramentos como el Señor ha ordenado. Y podemos encontrar esto si confiamos en las promesas de Dios, porque en este lugar de Betel, Dios afirmó su promesa entonces que hizo Abraham e Isaac, en ti serán benditos todas las familias de la tierra, yo estoy contigo, entonces tenemos esta promesa y podemos confiar en Dios para encontrar dónde está la Palabra de Dios y los sacramentos de Dios.

Dónde quieran que vayan, pero tenemos que hacer algo para encontrar, como en nuestro Evangelio para hoy, mira el mismo tema en nuestro Evangelio para hoy, Mateo 9, 1-8. Para nosotros, ¿dónde es el templo? ¿dónde está la casa de Dios? ¿dónde está cuando predican la Palabra de Dios y administran los sacramentos? ¿quién encontramos entonces en aquel lugar? ¿dónde está nuestra sanidad, nuestro perdón? En Cristo Jesús, en Jesucristo. Entonces, en este momento, Jesús dice en nuestro Evangelio para hoy, regresó a la ciudad, está hablando sobre Capernaum, el sede del Ministerio de Jesús en Galilea, al lado del Mar de Galilea.

Capernaum fue una ciudad de pescadores, todavía está allá, al lado del Mar de Galilea, y los arqueólogos dicen, es posible que hemos descubierto esta casa, esta casa que Jesús usó en Capernaum fue la casa de Pedro, el pescador. En un sitio que es por la tradición, por la leyenda, fue el sitio de la casa de Pedro, de Apóstol Pedro, encontramos bajo los ruinos de una iglesia, evidencia de una casa de un pescador, con los ganchos y todo el equipo de un pescador. Entonces, puede ser esta es la misma casa en que Jesús fue sentado, pero estos cuatro hombres tienen un amigo, su amigo fue un paralítico, pero ellos tenían confianza en Jesús, como él que puede sanar a su amigo paralítico, y no importa para ellos que la casa fue llena de gente, llena de gente, y no todos fueron creyentes en Jesús.

Dice en otras historias, en los otros evangelios, la cuenta de este episodio, los fariseos fueron en el primer lugar, delante de Jesús. Ellos fueron espías para escuchar a Jesús, para oír algo que ellos pueden usar contra Jesús. Tomaron el espacio por mucha gente, mucha otra gente humilde quiere oír a Jesús, pero ellos fueron en el frente.

Pero, no importa este grupo de amigos, ellos subieron el techo, abrieron el techo, y bajaron su amigo delante de los pies de Jesucristo. Entonces ellos buscaron donde está Jesucristo, donde oímos noticias de Jesucristo, y encontraron donde está Jesús-

¿Qué fueron las primeras palabras a Jesús, al paralítico primero? Tus pecados son perdonados, y ellos dicen, ¿cómo puede ser? Solo Dios puede perdonar pecados, solo Dios. Entonces este hombre blasfema, pero el Señor dice, para mostrarte que el Hijo del hombre, mira, este es el primer pasaje, cuando Jesús se llama a sí mismo Hijo del hombre. ¿Y qué significa hijo del hombre? Es un título del Mesías, es un título mesiánico, entonces Jesús dijo, yo soy el prometido, yo soy el Salvador, yo soy el Salvador del mundo.

Y dice, ¿qué es más fácil? Entonces, para decir, tus pecados son perdonados, levántate y camina, y entonces, porque ustedes pueden saber que el Señor, el hijo del hombre es el Señor, dice al paralítico, levántate, y él levantó, entonces podemos ver que Dios es presente en Jesús.

Jesús tiene toda la autoridad del Señor para sanar las enfermedades y perdonar los pecados, pero ¿qué es el milagro más grande? Para sanar al paralítico de su enfermedad o para perdonar sus pecados, para vivir para siempre con Dios, es para perdonar los pecados, y los fariseos fueron correctos en este momento para pensar que este hombre ha tomado la autoridad más grande que solo para sanar este hombre, para sanar el cuerpo de este hombre, pero también para salvar la alma de este hombre.

Entonces, Jesús hizo ambos, y Jesús entregó este oficio a su iglesia también. Jesús perdonó los pecados de este hombre, fue tan seguro como Dios mismo con voz del cielo, dijo, tus pecados son perdonados, y la gente maravillaba que Dios ha dado tanta autoridad a los hombres. Pero Dios ha dado la autoridad a su iglesia para predicar la palabra de Jesús y proclamar el perdón de los pecados, entonces algunas personas dicen, ¿cómo un hombre puede decir en lugar de por mandato de nuestro Señor, yo perdono todos tus pecados en el nombre de Cristo y la iglesia? Este es el oficio de los llaves que el Señor instituyó para abrir la puerta del cielo o cerrar la puerta del cielo que los que rechazan la palabra de Dios.

Y tenemos esta promesa, esta seguridad, que tenemos esta misma promesa de la perdón y la vida eterna cuando escuchamos la palabra de Dios, la palabra del perdón. Tenemos que buscar dónde está Dios, dónde está la iglesia de Dios, pero confiamos en Dios que Dios nos mostró aún en lugar lejos dónde está tu iglesia, dónde está tu perdón, dónde está tu palabra y los sacramentos. Y en esto tenemos nuestra confianza, esperanza y la paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.

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