
Nuestro padre terrenal no es el modelo para comprender a Dios; más bien, Dios es el modelo para comprender lo que un padre debe ser. Nuestro Señor nos mandó orar de esta manera en el Padrenuestro: «Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre». ¿Por qué «Padre nuestro, que estás en los cielos»? ¿Por qué pensamos en Dios como nuestro Padre?


La Biblia utiliza diversas comparaciones e ilustraciones acerca de Dios. Dios es como un rey; es como un juez. Dios es el Creador del cielo y de la tierra; es soberano sobre todo, sobre el cielo y la tierra; y aun así podemos llamarlo Padre. ¿Por qué Padre? ¿Por qué no Madre? Dios es Espíritu, sí; no tiene un cuerpo como el nuestro. Sin embargo, no es casualidad que llamemos a Dios «Padre», pues esto es lo que Dios nos ha revelado. Dios nos mandó: «Llámame Padre, Padre celestial».
¿Qué es la figura de un padre? ¿En qué se diferencia un padre de una madre? En primer lugar, el hombre es un defensor, un guía. Posee la fuerza para cuidarnos, para proveernos alimento y todo lo necesario para crecer. Un padre nos sostiene en sus brazos y nos cuida; es el protector, el que tiene la fuerza para velar por nosotros y protegernos de todas las amenazas que nos rodean. Así, Dios es nuestro Padre; Él es quien nos da la vida. Él es el Padre de cada uno de nosotros, porque cada hijo es un regalo de Dios. Recibimos la vida a través de nuestro padre y nuestra madre, pero es un don de Dios. Es Dios quien abre o cierra el vientre materno; por lo tanto, Dios es nuestro Padre.
También abordé este tema en la reflexión inicial de nuestra actividad del Día del Padre el 18 de junio con los alumnos de tutoría extraescolar de Luz María, antes de los juegos y la entrega de regalos. Como referencias bíblicas cité Mateo 7:7-12 y Efesios 6:2-4. La ausencia de una figura paterna fuerte en el hogar es la raíz de muchos de los problemas sociales de Venezuela y un gran desafío para nuestra misión.
Luz María y yo iniciamos nuestro proyecto educativo para ayudar a los jóvenes a romper el ciclo generacional de pobreza en el que muchos de la comunidad se encuentran atrapados: las jóvenes abandonan la escuela después del sexto grado debido a embarazos prematuros, antes de estar preparadas física o emocionalmente para ser madres, y los jóvenes caen en el alcoholismo, el consumo de drogas y la delincuencia menor por falta de habilidades para encontrar empleos dignos. Esta situación se ha agravado debido a los problemas políticos y económicos que han afectado al país en los últimos 20 años y a la disponibilidad de teléfonos inteligentes, que hacen que los jóvenes sean aún más vulnerables a la trata sexual.
Por lo tanto, continuamos con nuestros objetivos de involucrar a ambos padres en la educación cristiana tanto como sea posible, fomentando el estudio bíblico y la oración en el hogar, así como la asistencia regular a los cultos públicos, y enseñando a los jóvenes a buscar un cónyuge fiel (en ambos sentidos del término).