23 abril, 2026
Tú luz venció las sombras del temor.
Tú luz venció las sombras del temor.

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos; y clamaban en alta voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero.  Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y los cuatro seres vivientes; y se postráron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,  diciendo: Amén: La bendición y la gloria y la sabiduría, y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean á nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?  Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Éstos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.  Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo: y el que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.  Ya no tendrán más hambre, ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno. Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida: y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.  Apocalipsis 7:9-17

No podemos resistir el diablo con nuestras propias fuerzas. Jesús dijo, si parece que un hombre ha arreglado su casa por sí mismo, echó fuera el espíritu malo y arreglar su vida, todo está bien. Pero si esta casa es vacía, es decir, no es llenada del Espíritu Santo, el demonio puede regresar con sus amigos y el posterior estado del hombre es más peor que el principio (Lucas 11:14-28). Es decir, no podemos por nuestras propias obras arreglar nuestras vidas, no podemos cumplir la ley de Dios ni resistir los ataques del diablo porque los ataques del diablo vienen. Si estamos bajo el poder del diablo, el diablo no nos ataca porque estamos esclavos del mal y de la maldad. Pero si estamos en el camino correcto podemos anticipar ataques del diablo. Pero gracias a Dios tenemos la palabra de Dios y Jesucristo a nuestro lado y nadie dice, el Señor, contra mi iglesia todos los poderes del infierno no puede prevalecer.