En el reino de gracia, todos trabajan por el mismo pago. Esto es la promesa de la vida eterna. Todo es por don de Dios no por méritos. Somos salvos solo por el sacrificio de nuestro señor Jesucristo. Trabajamos en la viña del señor por gratitud del Señor por su promesa de la vida eterna, por su perdón por su Hijo, por las buenas noticias de salvación (Mateo 20:1-16).
