7 marzo, 2026
15 febrero, 2026

Nadie tiene la visión completa

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Passage: 1 Samuel 16:1-13, Salmo 146, 1 Corintios 13:1-13, Lucas 18:31-43
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Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador,  Jesucristo. Este domingo es más o menos cincuenta días antes del domingo de la resurrección, el último domingo antes de miércoles de ceniza. Recuerden los temas de los tres domingos antes de miércoles de ceniza son solo la gracia, solo los escrituras y hoy solo por la fe, nuestro lema de la reforma no somos salvos por buenas obras. Entonces, ¿Por qué el tema de hoy es la fe? Cuando nuestro epístola habla de amor, parece que habla de amor más que la fe, pero en verdad esta es la base de amor, es la fe, la fe en la gracia de Dios. San Pablo está hablando en nuestro epístola sobre los frutos del Espíritu Santo.

Él comenzó este discurso en el capítulo doce sobre los dones espirituales y esta habla así, si yo hablase en lenguas humanas y angélicas, pero no tengo amor, vengo a ser como metal que resueña y si tuviese profecía y entiende todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladarse a los montes y no tenga amor, nada soy. Está hablando sobre cuáles son los frutos del Espíritu Santo. ¿Qué dicen muchas personas hoy en día? ¿Cuáles son los señales del Espíritu Santo? ¿Cuáles son las marcas del Espíritu Santo? ¿Dónde están las personas que tienen el Espíritu Santo? La misma cosa que Pablo habla aquí, cuando hablan en lenguas, hay milagros de sanación, hay profecías, sueños, oh mira, en esta iglesia es el Espíritu Santo. Claro que en un sentido para hablar en lenguas que no conocen, para hacer profecías, es un don del Espíritu Santo, es obra del Espíritu Santo, porque recuerden en Pentecostés que hicieron los apóstoles cuando el Espíritu Santo fue derramado sobre la iglesia. Ellos hablan en lenguas y todos alrededor oyeron la palabra de Dios en su idioma materno, el idioma que ellos entendieron. Los apóstoles no entendieron todos estos idiomas pero por obra del Espíritu Santo, y por obra del Espíritu Santo hicieron milagros de sanación, echaron afuera los demonios, hicieron profecías, la palabra de Dios.

Pero Pablo dice en estos versículos que esto no es las marcas necesarias del Espíritu Santo. Los lenguas, los milagros, todo tiene su propósito, pero no es esencial, ellos acabaron y las profecías serán cumplidas, especialmente las profecías. Tenemos los ejemplos de las profecías del Mesías en el Antiguo Testamento. Pero que es los frutos que siempre son los frutos del Espíritu Santo, son los tres que Pablo habla en nuestro Epístolo para hoy, fe, esperanza y amor, y lo más importante es amor. El amor a Dios y el amor a nuestro prójimo, como hablamos en el catecismo, en la clase del catecismo, el cumplimiento de la voluntad de Dios para nosotros a vivir como sus hijos, es el amor a Dios y a nuestro prójimo, y el cumplimiento de esta ley es, ese es el resumen de la ley, es amor. No podemos cumplir la ley entonces perfectamente porque ninguno de nosotros podemos amar Dios como mereces, ni a nuestro prójimo como nosotros mismos, solo con la ayuda del Espíritu Santo podemos mostrar el amor.

Y el amor es como fe y esperanza, es que permanece para siempre. Pero cuando las profecías se cumplirán, no hay necesidad, las profecías pasarán. Los milagros son señales de la presencia de Dios, pero no es en sí mismo los marcas del Espíritu Santo. Solo que es necesario para ser cristiano es fe, amor y esperanza, y encima de todo el amor, estos tres permanecen para siempre. Solo la fe y la esperanza busca al futuro, el amor siempre esto es, el amor es el fruto del Espíritu que permanece, el Espíritu produce el amor y siempre permanece el amor. Pero la fe y la esperanza buscan el futuro, buscan el cumplimiento de la palabra de Dios, y esta fe y esperanza también amor es dones del Espíritu Santo.

La fe que nos salva es la promesa del Señor en Jesucristo. Por Jesucristo somos salvos, en el bautismo recibamos esta promesa y la don de la fe, y la fe es la confianza en la palabra de Dios. Siempre confiamos en la palabra de Dios, pero ahora no tenemos todo el cumplimiento de la palabra de Dios. En el Antiguo Testamento ellos tenían la profecía del Mesías. el prometido de Dios que viene para ser Salvador del mundo. No todos entendieron que significa esta promesa, pero por la fe confían en la palabra de Dios.

Tenemos mucha evidencia de la verdad de los Sagrados Escrituras, hay mucha evidencia de la historia de Abraham y Moisés y Jesús y los apóstoles. La historia de la Iglesia es testimonio de la verdad de la palabra de Dios. Pero no tenemos todo, en nuestras manos no tenemos toda la evidencia, tenemos que confiar en el cumplimiento que después de nuestra muerte física recibamos. Entonces la palabra, el don de la vida eterna vemos cara a cara a nuestro Señor Jesucristo, esto no está cumplido todavía, todavía estamos en el mundo oscuro. Hay muchas controversias, muchas dudas, y la Palabra de Dios es nuestra antorcha.

Pero debemos confiar en esta. Y la fe en esta manera no es un acto de mérito de nosotros, no depende en nosotros. La fe en sí misma no cuenta de nada, pero que es importante es el objeto de nuestra fe. El Señor Jesucristo que ha hecho todo por nosotros, y tiene el poder de ser todo por nosotros. Entregamos todas nuestras angustias, nuestras dudas, nuestras preocupaciones a Dios, confiamos en Dios, pero no tenemos la evidencia total que Dios va a contestar, confiamos que Dios va a contestar. Porque Dios en el pasado ha contestado la oración, pero nosotros debemos confiar en estas promesas, estas promesas un día serán cumplidas.

Andamos en este mundo oscuro por la fe, la fe un día nos salva, pero siempre tenemos el amor de Dios. El amor de Dios está con nosotros siempre. Dios nos salvó primero antes de nuestro conocimiento de la fe. Dios nos salvó en Jesucristo, el amor de Dios está con nosotros ahora. Conocemos el amor de Dios y entonces conocemos, podemos amar a nuestro prójimo, y un día en la eternidad conocemos el amor de Dios. Pero la fe es el medio que nosotros caminamos este camino, porque no tenemos todo el cumplimiento de las promesas de Dios. Pero un día tenemos, tendremos todo que Dios ha prometido para nosotros.

Entonces nuestra fe es un don de Dios, recibamos por el Espíritu Santo, y no importa si las profecías se acaban o los milagros se acaban, no importa el conocimiento. Mira el ejemplo en nuestro Evangelio para hoy, Jesús andaba con sus discípulos por tres años, enseñando las Sagradas Escrituras, y anunció tres veces, es necesario para el Hijo del Hombre a subir a Jerusalén para morir por los pecados del mundo, y ellos no entendieron porque no tienen la iluminación del Espíritu Santo. Al contrario, ellos tienen la vista física, pero no entendieron, fueron ciegos espirituales en el Espíritu. Pero este ciego, este méndigo, a los lados del camino, tiene la fe. Cuando él sabe queJesús de Nazaret fue presente, y él dice, Hijo de David, ten misericordia de mí. Recuerden que Hijo de David, fue el título del Mesías, Jesús le preguntó, que quieres por usted, mi vista, él tiene la fe que Cristo tiene el poder para restaurar su visión, porque él creó que él fue el Mesías, y la profecía es cuando el Mesías viene, los ciegos abren los ojos de los ciegos, los oídos de los sordos. Entonces Jesús le dijo, tu fe te ha salvado, por la fe fueron salvos.

Entonces Pablo dice en nuestra epístola, solo conocemos en parte en este mundo. Tenemos la revelación de Dios, la luz de Dios en las Escrituras, tenemos el don del Espíritu Santo. Pero en este mundo no vemos cara a cara a nuestro Señor Jesucristo, no tiene el conocimiento de Dios directamente. Pero andamos por fe en la Palabra de Dios, y un día entonces, como entendemos, como adultos, y como en la madurez espiritual podemos conocer Dios cara a cara, por causa de nuestra justificación en Jesucristo.

En el Antiguo Testamento los israelitas, el pueblo de Dios en el Antiguo Testamento, no fueron listos para ver la gloria de Dios, Moisés su profeta solo puede ver la espalda de Dios cuando sobrepasa. Dios dijo a Moisés, nadie puede ver mi gloria y vivir. Pero en Jesucristo ya ahora podamos ver la gloria de Dios en Jesucristo, pero ahora no hemos visto con nuestros propios ojos la gloria de Jesucristo, como los apóstoles en la Transfiguración.  Solo ellos han visto Jesús en su gloria, pero todos van a ver Jesús en su gloria en su segunda venida. Tendremos todas sus respuestas a nuestras preguntas, todo el cumplimiento de todas sus profecías.

Entendemos todo, pero ahora no entendemos todo. Solo andamos por la fe, como los bebés en el bautismo. Muchas personas preguntan, oh como un bebé puede entender la fe. Pero la fe no depende de nuestro conocimiento, depende de nuestra confianza en que entendemos, que Dios nos ha dado a entender. Dios ha dado a los bebés a entender los brazos de sus padres en el bautismo, entonces ellos reciben la fe, y nosotros también si somos bautizados como adultos, recibamos como niños la promesa de Dios.

Porque no entendemos todo, en este momento no entendemos todo, hay muchas preguntas que no tenemos las respuestas, pero confiamos en la Palabra de Dios, confiamos que tenemos todo que sabemos saber para la salvación, y confiamos en estas cosas. Y el fruto entonces, por la fe somos salvos.

La fe es la confianza en la Palabra de Dios, el fruto de la fe, la obra del Espíritu Santo es santificación, más y más desarrollamos más fe, más fe. Si comenzamos en la fe salvadora, nuestra fe crecemos, también la esperanza crece, crecemos en la fe, crecemos en la esperanza, y encima de todos crecemos en el amor de Dios. Porque por fe conocemos Cristo, entonces por fe conocemos el amor de Dios, y crecemos en este amor, a Dios, a nuestro prójimo. 

Este es el fruto del Espíritu Santo, esta es la santificación, la fe cambia nuestras vidas. Recibamos la fe como don de Dios, no hemos hecho nada para merecer la bendición de Dios, pero Dios ha hecho todo en Jesucristo en la cruz, cuando Él sufrió por nosotros, este es el amor perfecto, el amor, dice Pablo, el amor sufrió todo, Jesucristo sufrió todo. Jesucristo es el modelo del amor perfecto, sufrió todo, tiene toda la paciencia, todo amor, y un día somos como Cristo, cuando estamos en la presencia de Cristo, estamos en amor perfecto, vivimos en amor perfecto, todos nuestros pecados son limpiados, somos revestidos en la justicia de Cristo.  Podemos entonces vivir en la presencia de Dios para siempre, ahora todavía tenemos a andar en el mundo oscuro, pero tenemos esta luz, y esta esperanza, y por eso tenemos amor y paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.

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