La economía del reino de gracia
Gracias y paz a Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Hablamos de dos reinos de Dios. Dios, por supuesto, es creador del mundo. Nuestro Señor Jesucristo es Rey de reyes, Señor de señores. Todo es en sus manos. Él es encima de todo este mundo. Pero hablamos de dos dominios en que Él también es Rey. A un lado es el reino de gracia y el otro es el reino del poder. O es el reino del Evangelio, el reino de la ley. Orden de la creación, orden de la redención. Hay una distinción entre ellos y en nuestras lecturas para hoy encontramos la comparación o una ilustración en nuestro Evangelio de la economía del reino de gracia en contraste al reino del poder o reino de justicia porque estos son los dos temas de la Biblia. La justicia de Dios y la misericordia de Dios.
Dios es justo. Dios es misericordioso. Pero la justicia y la misericordia, ellos son distintos y debemos entender los dos dominios de Dios, los dos partes de Dios porque nosotros somos miembros del reino del poder por la creación, pero también somos miembros del reino de la gracia por el bautismo.
Por la gracia es solo un don de Dios completamente sin méritos. No hemos hecho nada para ganar la promesa de salvación eterna de Dios. Pero que pasa en el reino del poder, en el reino de justicia en el ejemplo de una viña, el dueño de la viña en esta ilustración, un dueño de la viña necesita obreros para cosechar sus uvas entonces busca en la plaza temprano en la mañana por obreros y dice por un denario, es una moneda que fue el pago por un día por un obrero. Pero no fue suficiente obreros, entonces otra hora se va a la plaza y encontró otros hombres de la plaza y dice vas a mi viña otra hora vas a mi viña hasta la última hora del día de trabajo y pagó todos el mismo, un denario.
Entonces algunos de ellos murmuraban, pero nosotros trabajamos todo el día y no recibamos lo mismo a estos, los demás que trabajaron tarde en el día solo una hora, solo una hora del día, Pero el señor dice esta es mi viña, si yo quiero ser generoso, ¿por que tu preocupes? Tu entendimiento fue por un denario y nada mas. Entonces esta es según eñ orden del mundo, esto no es justo. Pero esto es en el reino de gracia. Todos trabajan por el mismo pago. Esta es la promesa de la vida eterna, no por méritos.
En el mundo, el mérito importa. Debe pagar los obreros que trabajan más horas. Pero en el reino de gracia todo es por don de Dios, no por méritos. Somos salvos solo por el sacrificio de nuestro señor Jesucristo. Entonces todo es que Cristo ha hecho para nosotros. Trabajamos en la viña del Señor por gratitud del Señor por su promesa de la vida eterna, por su perdón por su hijo, por las buenas noticias de salvación. Esta es la manera de la orden de la redención, pero al mismo tiempo en nuestras otras lecturas leemos que este reino de gracia, esta iglesia, como esta vida de cristiano como una competencia, como una lucha y finalmente como un peregrinaje porque el apóstol Pablo dice correr y para no perder el premio.
El premio es más que todos los premios de este mundo. Los atletas en el estadio que en aquel tiempo los griegos les gustan los deportes: como hoy en día tiene estadios, hipodromos y todo por supuesto en la ciudad de Corinto fue un gran estadio, una hipodromo. Entonces dice los atletas corren, entrenan para sus eventos para ganar el premio, el premio para ellos fue una corona de hojas de lauros para poder, el campeón recibe una corona de hojas. Entonces Pablo dice que más es la corona incorruptible la corona de la vida eterna tenemos que tener la misma dedicación para permanecer hasta el fin para ganar el premio pero todos tienen el mismo premio.
Pero, dice Pablo, todos deben correr como ellos fueron los únicos en la corrida no busca a la derecha, no busca a la izquierda solo corre su corrida y también en la lucha. Pablo dice que el boxeador entrena, no golpea por el aire. pero entrena para la lucha. Estamos en competencia, en la lucha. Podemos perder la salvación. La promesa del señor es seguro porque el Señor es fiel. Pero nosotros si no somos fiel, podemos perder el premio. Perder la promesa de Dios si desviamos del camino y no estamos preparados por la lucha contra el mal. Es una lucha contra los poderes del diablo en este mundo por cada uno de nosotros y debemos tener cuidado que no olvidamos la promesa de Dios, la gracia de Dios. No debemos tomar en sentado la gracia de Dios.
No es solo tú tienes la promesa de la vida eterna por Cristo murió por ustedes en la cruz, oh bueno, tú puedes vivir de cualquier manera no confía en Dios. debemos confiar en Dios con la ayuda del Espíritu Santo para cumplir para finalizar la corrida, para lograr la victoria en la lucha la lucha contra el diablo el pecado que todavía está en nuestra naturaleza y todavía tenemos que morir un día físicamente.
Pero tenemos la promesa de la vida eterna. Entonces es como en esta manera es como una competencia una lucha y finalmente Pablo usa la comparación de la peregrinaje de los israelitas en el desierto, la historia del Éxodo. Pablo habla de nuestros padres no solo porque la mayoría de los cristianos en aquel tiempo fueron judíos pero los israelitas son nuestros padres también hoy en día de la iglesia. Porque los el pueblo Israel en el Antiguo Testamento fue la iglesia de Dios. La iglesia en el antiguo testamento fue el pueblo Israel, Nosotros, la iglesia hoy en día, somos el nuevo Israel. Somos los herederos de Abraham espiritualmente.
Entonces Pablo dice ok, los israelitas fueron librados de la esclavitud en Egipto cruzaron el mar rojo. ¿Que es la comparación Pablo hace en este versículo? La cruzada del Mar Rojo es como el bautismo. Todos fueron bautizados en la nube en el mar. Está hablando sobre la columna de nube el Señor guía su pueblo por un columna de nube por día y una columna de fuego por la noche. Entonces ellos cruzaron el mar rojo de la esclavitud a la libertad como nosotros en el bautismo cruzamos de la esclavitud al pecado a la libertad espiritual en Jesucristo.
Pero mira, ¿donde cuando los israelitas cruzaron el mar rojo? No fue inmediatamente en la tierra prometida, la promesa de Dios es ellos se van a la tierra prometida, la patria, el país de sus padres. Pero donde estaban entonces cuando cruzaron el mar rojo, en el desierto. El desierto no es la tierra prometida. Según los libros del Antiguo Testamento ellos caminaban por 40 años en el desierto hasta alcanzaron la tierra prometida y muchas veces no fueron comida y bebida en el desierto solo hay la reina entonces la gente murmuraba contra Dios y no confiaban en Dios. Pero Dios no lo abandonó.