7 marzo, 2026
11 enero, 2026

Las aguas del río Jordán

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Passage: Josué 3:1-17, Salmo 85, 1 Corintios 1:26-31, Mateo 3:13-17
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Feliz Epifanía, porque todavía es la temporada de la Epifanía. Comenzamos la temporada de Epifanía con la celebración de los Reyes Magos, la apariencia o la manifestación de la divinidad de Cristo, la primera vez a todas las naciones. Representantes de todas las naciones son los Reyes Magos, extranjeros de otras partes del mundo, que vinieron a Belén para ver el niño Jesús.

Pero también continuamos esta temporada de Epifanía, que significa manifestación de la divinidad de Jesucristo. Entonces, antes de la Cuaresma, contemplamos la divinidad de Jesús. En la Cuaresma vimos claramente la humanidad de Jesús, su sufrimiento, su muerte y luego otra vez su exaltación.

Pero durante de su vida eternal fue manifestaciones de la divinidad de Jesús. Creemos que cuando Jesús bajó al cielo para ser encarnado de la Virgen María, Él dejó a un lado su poder divino para vivir y sufrir como uno de nosotros. Pero en algunos momentos Dios mostró que este es el Hijo de Dios, este es el Prometido, enviado por el Padre.

Y tenemos esta precedente en la lectura del Antiguo Testamento en Josué. Otra cuenta sobre el río Jordán. Y la entrada de la gente de Israel en la Tierra Prometida después de su peregrinaje en el desierto. Cruzaron el Mar Rojo desde la esclavitud en Egipto, andaron en el desierto por 40 años y finalmente cruzaron en la Tierra Prometida. Pero Moisés fue el instrumento de Dios para liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto, para recibir la ley en el monte Sinaí y para dirigir a los israelitas en el desierto como Moisés cuidó a las ovejas de su suegro en el desierto por 40 años.

Pero Moisés murió antes de la entrada a la Tierra Prometida. Todo este paseo, pero antes de la entrada, los israelitas fueron en Moab, al oriente de la Tierra Prometida. Todavía no ha cruzado en la Tierra Prometida. Después de la muerte de Moisés, Josué fue nombrada el líder de los israelitas. Pero Dios dio un señal que Josué fue autorizado por Dios para continuar la obra de Moisés, para dirigir a los israelitas a la Tierra Prometida. Entonces tenemos este señal cuando los sacerdotes llevaron la Arca del Pacto, cruzaron el río Jordán y las aguas del río Jordán dividieron, como las aguas del Mar Rojo, las aguas del Jordán dividieron para permitir a los israelitas a pasar en la Tierra Prometida y este es el señal que Josué tiene el favor de Dios y los israelitas deberían seguir a Josué para cumplir la promesa de Dios. Entonces entraron como en este señal de Dios. Recuerden ustedes, Josué es el mismo nombre de Jesús. Jesús es en la forma griego de Josué que significa el Señor nos salva.

Tenemos este señal de la voluntad de Dios también con Jesucristo. Jesucristo también, Juan, llamó la gente al arrepentimiento antes de la venida del Mesías para ser bautizado en el Jordán como señal de su arrepentimiento. Pero Jesús acercaron a Juan y dice yo quiero ser bautizado de ti en el río Jordán. Y Juan dice, no señor, yo sé, yo debo ser bautizado por ti. Porque el bautismo de Juan fue un bautismo por arrepentimiento. Juan reconoció a Jesús como el Mesías, el Prometido de Dios y sabía que él no necesito arrepentir de ningún pecado porque Jesús no pequé. Jesús cumplió la voluntad de Dios perfectamente en nuestros lugares.

No tienen la necesidad de ser bautizado, pero Jesús dijo a Juan para cumplir toda la justicia es decir, la voluntad de Dios, yo tengo que ser bautizado. Esto es para cumplir la voluntad de Dios. Después de la matanza de los niños de Belén José y María y Jesús huyeron a Egipto, regresaron a Nazaret y después Jesús creció como hijo de José el carpintero trabajó con José en su negocio y todo fue pacífico.

Nada más ocurrió en la vida de Jesús hasta que él fue bautizado por Juan el Bautista. En un sentido, el camino a la cruz comenzó cuando Jesús fue nacido por la Virgen María en Belén. Él nació por este propósito, para sufrir y morir por nosotros pero hasta este momento, hasta la visita de los pastores, después de la visita después de la visita de los pastores, después de la visita de los reyes magos, después de la matanza de los niños de Belén, el regreso de Nazaret, toda esta cosa, la vida de Jesús fue normal hasta este momento de Juan.

Con este bautismo de Juan comenzó su ministerio terrenal por el fin de morir en la cruz. Sólo Mateo y Lucas hablan del nacimiento de Jesús y la juventud de Jesús, pero todos hablan sobre Juan y el bautismo de Jesús por Juan el Bautista. Entonces, esta es la marca del principio del ministerio terrenal de Jesús para proclamar las buenas noticias.

Jesús también llamaba a la gente al arrepentimiento pero también tiene las buenas noticias que Dios ha enviado a sus vecinos para salvar a la gente de sus pecados entonces ellos tienen la promesa de la vida eterna en el bautismo de Jesús. Entonces Dios mostró su presencia en el bautismo de Jesús. Con la voz de Dios Padre habló del cielo y dice Este es mi amado hijo, tengo complacencia de él.

También los evangelistas dicen, el Señor dice Escúchenlo, escúchenlo. Y el Espíritu Santo descendió sobre Jesús sobre en la forma de una paloma. Este pasaje es uno de los pasajes más claros de la doctrina de la Santa Trinidad. Todos los personas de la Santa Trinidad fueron presentes en el bautismo de Jesús. Dios el Padre, el Hijo en la forma de Jesús y el Espíritu Santo en la forma de una paloma. Entonces con esto comenzó Jesús a caminar a la cruz para predicar.

Después de esto en la cronología, Jesús fue tentado en el desierto por el diablo. Regresó y eligió a sus discípulos y todo esto ocurrió hasta la Semana Santa y su muerte y su resurrección. Esto es para cumplir toda la justicia, toda la voluntad de Dios.

Entonces como nosotros también tenemos este patrón, entonces en el bautismo de Jesús, todas las personas de la Santa Trinidad están activas en cada bautismo por Dios. Dios Padre envió su Espíritu por su Hijo, por causa de su Hijo y su muerte y resurrección. Recibamos el Espíritu Santo en el santo bautismo y comenzamos nuestro propio camino a nuestra cruz, nuestra muerte física en este mundo y la resurrección como nuestro Señor.

Andamos en este mundo entre pruebas, enfermedades, dificultades, como Jesús en su vida tenía oposición, tenía persecución. Pero andamos finalmente, tenemos que morir físicamente, pero tenemos la promesa como el Señor, el Señor resucitó el tercer día. Nosotros también en el día final vamos a resucitar para ser con el Señor para siempre en una nueva creación.

Y recibamos toda esta promesa por agua simple y la Palabra de Dios. El bautismo es por nosotros. Jesús bajo la ley, bajo todo lo que nosotros necesitamos hacer para la salvación. Él cumplió perfectamente. Él cumplió la ley de los judíos. Él fue bautizado por el arrepentimiento de pecados en nuestro lugar.

En esta manera Jesús bajó sí mismo, esta es parte de su humillación. Él fue bautizado para compartir con nosotros los beneficios de él que recibió en el bautismo. El Espíritu Santo descendió sobre Jesús, descendía sobre nosotros en el bautismo para vivir como hijos de Dios entonces. Y esto no depende de nosotros. Esta es la acción de Dios. Dios envió su Espíritu Santo sobre nosotros en el bautismo.

Nosotros podemos rechazar al Espíritu Santo, pero no podemos liberarnos nosotros mismos del pecado. Tenemos en el bautismo la promesa de Dios para siempre. Entonces por esto solo bautizamos una vez. La palabra de Dios es segura. Entonces los que son bautizados en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, son salvos, tienen la promesa de la salvación. Y por eso, en nuestras iglesias luteranas, no bautizamos otra vez.

Dice Pablo, solo hay un Señor, una fe, un bautismo. No es un bautismo luterano, es un bautismo del Señor en el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Entonces por eso, los que son bautizados en la iglesia católica no necesitan ser bautizados otra vez para unirse a la iglesia luterana. Ellos reciben la misma promesa de la salvación. No compartemos la Santa Cena porque ellos tienen otra idea sobre la Santa Cena, pero solo en el bautismo somos unos.

Hay varias personas que dicen, tengo fe ahora, una vez fui bautizado, pero perdí mi fe, entonces debe ser bautizado otra vez. No, la promesa es para siempre. Siempre no necesito ir a Israel y ser bautizados en el río Jordán. Puedes ver las fotos de muchas personas como sugiere Israel, voy al lugar donde Jesús fue bautizado y vamos a ser bautizados en el río Jordán.

No es necesario, solo es necesario la agua y la promesa de la salvación en el Señor Jesucristo. Y entonces en esto tenemos, esperanza y paz que sobrepasen todo entendimiento. Amén.

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