7 marzo, 2026
30 noviembre, 2025

Ya es hora de levantarnos del sueño

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Passage: Jeremías 23:5-8, Salmo 24, Romanos 13:8-14, Mateo 21:1-9
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Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Hoy comenzamos la temporada de Adviento cuando anticipamos el primer venido de nuestro Señor Jesucristo. Entonces nuestro Evangelio para hoy Mateo 21, 1 a 9.  ¿Por que la cuenta de Domingo de Ramos, la cuenta de Mateo sobre la entrada triunfal en Jerusalén en la Semana Santa?  Porque hoy, el primer domingo, cuatro domingos antes de la Navidad, pensamos en la última semana en la vida de nuestro Señor Jesucristo.  Por que como el Domingo de los Ramos empezó la Semana Santa, la Navidad empezó su camino a la cruz por Jesús.

Comenzó todo con este bebé en Belén. Pensamos en este durante de esta temporada de preparación para pensar en el precio que Cristo pagó porque vemos el paralelo con la entrada en Jerusalén. Cuando Jesús entró en Jerusalén, según la profecía, cumplió la profecía de el Rey, el Mesías, va a entrar en Jerusalén sentado en un asno con un pollino según los profetas del Antiguo Testamento.

Y la gente saludaron a Jesús con palmas y sus mantos en el camino. Y fue un gran comoción en Jerusalén, dice la Biblia. Todas las ciudades fueron conmovidas por este evento.

Y todos dicen, Hosana, hosana, el Hijo de David, bendito el que viene en el nombre del Señor. Bendito el Hijo de David. Pero algunos preguntaron, ¿Qué es esto? ¿Quién es esto? Y ellos dicen, es Jesús, el profeta de Nazaret.

Ellos no reconocieron, mucha gente fueron involucrada en este espectáculo y no reconocieron quién fue Jesús, quién es este. Este es el Rey de Gloria, pero ellos dicen, oh es un profeta. Solo mucha gente hoy dice, oh Jesús.

Es solo ellos dicen, Jesús es un profeta, un maestro, no es más. Pero ellos no reconocieron que, como en Jerusalén, ellos no reconocieron Jesús como hijo de Dios, como Salvador del mundo. Mira el paralelo con la temporada de Navidad hoy en día.

El mundo comenzó la temporada de la Navidad en octubre. Pero, ¿qué es el significado para ellos? Hallacas, pan de jamón, regalos, fiestas. Algunas iglesias no celebran la Navidad, pero consumen los hallacas.

Ellos no entienden qué es el significado, qué es la razón de esta temporada. Este es el significado de la temporada. El camino a la cruz. Con su nacimiento en Belén, Jesús comenzó su camino a la cruz. Como el entrada triunfal en Jerusalén comenzó la última semana, hasta la cruz. Y su resurrección y su glorificación también comenzó con el bebé en Belén, este camino, este largo camino a la cruz.

Entonces, cuando recordamos, cuando comenzó el ministerio de Jesús, la encarnación de Jesús, recordamos por qué propósito Cristo vino la primera vez. Vino en humildad como uno de nosotros, como bebé de padres humildes en Belén. Pero este fue el principio del camino a la cruz, a su sufrimiento, su muerte para nosotros.

Entonces, con nuestra celebración de su nacimiento, recordamos también que el propósito fue para sufrir en nuestro lugar, en la cruz, y pagó el precio de nuestros pecados. Pero hay algo más también en esta temporada de Adviento, en la encarnación de Jesucristo. Anticipamos no solo la segunda venida, pero la resurrección y su ascensión y su segunda venida, la glorificación, la exaltación de nuestro Señor y la esperanza para nosotros.

Entonces, azul es el color de esperanza de que viene el sol, porque este es el color de azul en la madrugada, inmediatamente antes de la salida del sol. Cuando el sol todavía es bajo el horizonte, el cielo no está oscuro, es un azul profundo. Entonces, usamos también este color de azul para pensar en nuestra esperanza en la segunda venida de Cristo.

Cuando viene nuestra salvación, todo el capítulo 14 de Romanos es una unidad, pero hay tres partes entre nosotros. Esta es sobre cómo vivimos en este mundo antes de que Cristo venga. Los primeros siete versículos tratan con nuestra relación con las autoridades humanas, con el gobierno, y esta es otra tópica, pero 8 a 14 hay dos partes vinculadas.

En 8 a 10 habla sobre los mandamientos, la ley de Dios. La primera parte dice, pagada a todos los que debéis, al que tributo, tributo, al que impuesto, impuesto, al que respeto, respeto, al que honra, honra. Y sigue con, en versículo 8, no debéis a nadie nada, sino él amaros uno a otros, porque el que ama al prójimo ha cumplido la ley.

Compartimos con los que necesitamos más que otros por amor de Dios, porque dice todo el cumplimiento de la ley de Dios es el amor. El amor es la ley. Muchas personas dicen, oh la ley es una cosa, el amor es otra, la compasión es otra, pero es igual, es la misma cosa.

Para obedecer la ley de Dios, los mandamientos, es para amar a nuestro prójimo. Primero amarás a Dios, pero después amarás a tu prójimo. ¿En qué es la forma de amor? No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no solicitarás, y todas estas cosas. Este es por amor de nuestro prójimo. Este es cuál es amor. Las personas hablan de amor, pero no tienen ninguna idea qué es amor. No es un sentido, es un estilo de vida, es acciones. El amor en acción es, no adulterarás, no codiciarás la mujer de su prójimo, no amarás el caso de su prójimo, ayudarás a tu prójimo en sus necesidades. Entonces, esta es la ley de Dios, esta es la voluntad de Dios.

Pero mira qué es el problema entonces. Esta es la ley, la ley es amor. Qué bueno, amor es bueno, pero nosotros podemos amar en esta manera, perfectamente, no. Somos egoístas por naturaleza. Busca a nosotros, entonces por nosotros mismos no podemos amar a Dios y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Pero con la ayuda de Dios podemos vivir en esperanza y fe.

La fe y esperanza viene del Espíritu Santo a nosotros en el bautismo. Y vivamos, como hablamos en nuestros pasajes sobre la segunda venida de Cristo, vivamos en la esperanza que Cristo venga en cualquier momento y por nosotros no es una ocasión de temor porque somos salvos por medio de la sangre de Jesucristo y ahora está más cerca de nosotros la salvación que cuando creemos. Es decir, cuando creemos, cuando recibamos la fe por ayuda del Espíritu Santo, comenzamos a vivir como hijos de la luz, no como hijos de tinieblas.

Tenemos por el amor de Dios, porque Dios nos amó primero, podemos amar a otros y no podemos vivir como el mundo porque sabemos que Cristo venga en cualquier momento y debemos ser preparados por su venido, la segunda venida de Cristo. Andemos como de día honestamente, no en glotonerías o borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas o envidias. Sino vestios el Señor Jesucristo y no proviene para los deseos de la carne, es decir, no podemos preocuparnos con nuestros necesidades, con nuestros deseos, pero confiamos Dios puede proveer todo que necesitamos, todo que está bien para nosotros. Entonces ese es un alivio para nosotros, no debemos desesperarnos porque Dios está con nosotros y la ley ahora no es algo de temor porque la ley es dada para nosotros, la ley no nos salvó, no por obras podemos alcanzar la vida eterna. La ley funciona, como dice el Catecismo en tres maneras, para restringir los hechos exteriores de los malos, para mostrarnos nuestro pecado y la necesidad del Salvador. Este es para los que no creen, los no creyentes y los cristianos cuando caen en pecado, pero Pablo está hablando sobre, Pablo está hablando a los fieles, es decir, ustedes deben vivir como fieles, no es para mostrar su pecado, pero tú puedes vivir en esperanza y alegría.

No en borracheras como los que no tienen esperanza, porque Cristo está cerca y en esta temporada recordamos que Cristo está cerca porque la Navidad está cerca, entonces tenemos esta calidad de vida que no tenemos temor y preocupaciones, podemos entregar toda nuestra angustia, todas nuestras preocupaciones a Dios y vivamos en amor con otros, disfrutamos lo que tenemos. Comportemos nuestros bienes con otros en la seguridad que Dios nos proviene, porque Dios nos ha dado el regalo mejor, este es su hijo, para pagar, para vivir como nosotros y pagar el precio de nuestros pecados. Este es el significado de la temporada de Adviento y en esta tenemos paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.

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