7 marzo, 2026

Captura de pantalla -2025-09-03 20-37-58
El Seminario Concordia El Reformador inicia un nuevo ciclo de tres años de formación de diaconisas para América Latina.

En la lectura de la epístola prevista para el duodécimo domingo después de la Trinidad (2 Corintios 3:4-11), San Pablo habla de los “ministros del nuevo pacto” y del “ministerio del Espíritu”, así como del “ministerio de la justificación” (Reina-Valera revisión 1960). Permítanme señalar las palabras griegas utilizadas para “ministro” y “ministerio”: διάκονος (diakonos) y διακονία (diakonia). En su sentido más amplio, la palabra “diakonos” significa siervo de confianza, y se utiliza con ese significado en numerosos pasajes del Nuevo Testamento.

En 2 Corintios 3, Pablo describe a los predicadores del Evangelio, como él mismo y Timoteo, como diakonoi o siervos, es decir, ministros de la Palabra. En este contexto, el término “diakonía” hace referencia al ministerio pastoral de predicar y administrar los sacramentos, instituido por el Señor mismo, aparte del sacerdocio de todos los creyentes. Mediante el sacramento del bautismo, todos los fieles se revisten de Cristo y pueden entrar en la presencia del Señor en oración y acción de gracias. La ley de Moisés permitía que solo los sacerdotes (ἱερεῖς hiereis), según el orden de Aarón, a entrar en el Lugar Santísimo. Sin embargo, no todos los cristianos están llamados a abandonar su vocación terrenal para dedicarse al ministerio público de la palabra y los sacramentos. Los términos que se utilizan con mayor frecuencia en el Nuevo Testamento para referirse al oficio pastoral son poimén (ποιμήν) o pastor, episkopos (ἐπίσκοπος) o obispo y presbuteros (πρεσβύτερος) o anciano.

Pero en la iglesia primitiva, las palabras “diácono” y “diaconisa” también adquirieron un significado especial. Ya en la cultura greco-romana de la Antigüedad tardía, el término “diácono” tenía un significado más específico: se refería a un sirviente que atendía a la familia y a los invitados durante las comidas. Podemos encontrar este significado en Juan 2:6,9, donde la palabra se utiliza para referirse a los sirvientes que sirven el agua convertida en vino en la boda de Caná.

Lo encontramos de nuevo en Hechos 6:1-6. “Y en aquellos días, multiplicándose el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, de que sus viudas eran desatendidas en el ministerio cotidiano. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes pongamos sobre este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra. Y lo dicho agradó a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, y a Felipe, y a Prócoro, y a Nicanor, y a Timón, y a Parmenas, y a Nicolás, un prosélito de Antioquía. A éstos presentaron delante de los apóstoles, quienes orando, les impusieron las manos.” La frase traducida como “para servir a las mesas” en Juan 6:2 es διακονεῖν τραπέζαις (diakonein trapezais). De esta manera surgieron los cargos auxiliares de la iglesia, en los que podían participar tanto hombres como mujeres, para apoyar la misión de la iglesia en tareas prácticas (las finanzas, ayuda humanitaria, servicios de hospitalidad).