Se propicio a mí, pecador
Gracia y paz en Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Tenemos en nuestro Evangelio para hoy hasta undécimo domingo después de Trinidad la parábola del fariseo y el publicano. Es que dice Nuestro Señor que es el propósito de esta parábola A unos que confiaban en sí mismos como justos y menospreciaban a otros dijo también esta parábola.
Por supuesto es un contraste entre el fariseo y un cobrador de impuestos para los romanos uno de clase alta y otro más bajo. Pero no por riquezas necesariamente porque los cobradores de impuestos para Roma muchas veces tienen mucho dinero porque cobra mucho de la gente y la gente no le gusta. Pero el fariseo, muchas veces el fariseo fueron hombres ricos pero más importante ellos tienen la estima de la comunidad.
Ellos fueron los líderes de la comunidad. Tienen la reputación de hombres religiosos, hombres muy piedosos siempre cumplen la ley de Dios, siempre conforman, viven según las leyes de la comunidad en contraste a los publicanos que fueron, que son bandidos como ellos que ladrones, son ladrones, estaban ladrones y viven una vida muy impía muchas veces. Pero vamos a pensar que tienen estos dos hombres en común.
Ambos subieron al templo para orar saludos a Dios y oraban a Dios en la forma según las costumbres de los judíos. Ellos subieron al templo, un templo, una casa de oración donde fueron muchos sacrificios de agradecimiento de los animales para la propiciación de la gente y oraban en la manera de los judíos. Entonces en el exterior ellos hicieron lo que Dios ha mandado pero la diferencia por supuesto no es en su estado en la comunidad o en la forma de su oración pero en su, que fue en su corazón, que fue su actitud que es dentro de la corazón, es importante a Dios que vean que es los secretos del corazón como confesamos cada domingo, Dios que conoces los deseos más íntimos, los secretos de nuestro corazón y en el corazón, por supuesto en el corazón del fariseo son orgullo y odio a este publicano pero y su enfoque en sí mismo, en sus propias obras pero el publicano en su humedad confesó yo soy pecador, se propicio a mí, busca a Dios para pagar las deudas de su pecado en el sacrificio en el templo y pide el perdón de Dios entonces muchas personas entonces, pero entonces es importante para hacer que es la importancia entonces de los hechos exteriores y que están en el corazón pero los hechos exteriores son frutos de los pensamientos del corazón y por eso a veces las personas dicen ah pero porque ustedes los luteranos tienen esta estructura de su servicio, porque necesitan estructura bueno porque a Dios le gusta la estructura, no observamos todas las reglas ceremoniales del antiguo testamento pero fue un propósito en el antiguo testamento para esto vamos a ver nuestra lectura del antiguo testamento Génesis 4 la historia de Caín y Abel.
Hay muchas cosas en este pasaje pero vamos a enfocar en algo en esta. Caín y Abel fueron hijos de Adán y Eva después de que fueron echados del puerto de Adán y dice el catecismo. Andando el tiempo Caín trajo el fruto de la tierra como ofrenda y también Abel de los primogénitos de sus ovejas y el más gordo como ofrenda de Dios pero mira donde es el mandato de Dios para hacer ofrendas a el. Este es los primeros sacrificios mencionados en la Biblia pero no por mandato de Dios por la de su corazón de su propia voluntad fue natural para ofrecer ofrendas a Dios por los cosechas. Esta es parte de nuestra naturaleza humana tenemos una necesidad para expresar agradecimiento a Dios en ceremonias y rituales para expresar que es en nuestro corazón. Tenemos el impulso para hacer arte para expresar en palabras y en pinturas y en estatuas que es en nuestro corazón y en ritual y ceremonia para recordar que Dios ha hecho para nosotros. La estructura de la liturgia es para nosotros memorizar la palabra de Dios para recordar la misericordia de Dios dar gracias por sus bendiciones ahora y en el pasado. Caín y Abel hizo esto sin órdenes de Dios solo porque fue en su corazón pero que hay algunas cosas en el corazón de Caín y Abel porque Dios agradó a la ofrenda de Abel.
Aún dice en nuestro salmo (Salmo 50), Dios dice todo en la creación pertenece a mi yo no necesito tus sacrificios no necesito tus toros yo no necesito comida no necesito bebida. Pero Dios dice no reprenderé tus sacrificios. En el tiempo del Rey David Dios había mandado el pueblo congrega en el tabernáculo en aquella tiempo de David y luego en el templo después de Salomón. Un lugar, una casa de Dios pero muchas veces en el Antiguo Testamento dice el verdadero Dios no vive en edificios creados por las manos humanas pero mandó una casa de Dios para recibir los alabanzas y adoración de su pueblo porque nosotros necesitamos lugares para hacer esto. Necesitamos lugares para trabajar para jugar, para aprender y necesitamos un lugar para congregar y adorar a Dios y hacer sacrificios de agradecimiento, acciones de gracia y peticiones a Dios junto con otros para esforzar nuestras oraciones con el compañerismo de otros creyentes. Entonces podemos pensar en esta manera como un padre un padre recibe regalos de sus hijos los hijos, los pequeños hacen algo por sus padres muchas veces los padres no necesitan. No necesitan regalos de sus hijos pero le alegran cuando sus hijos mostraron su amor, su respeto para su padre pero que pasa cuando un hijo solo hizo algo por su padre para ganar algo para ganar algo de su padre cuando el quiere algo de su padre dice, ah te amo, mira padre hace algo para ti no es amor, el padre no alegra a su padre porque es manipulación, por supuesto, es para ganar algo por si mismo y este fue el caso de Cain y Abel. Claramente Abel en su humildad ofreció el mas gordo de sus ovejas y Cain ofreció algo de su cosecha a Dios. Pero donde fue la vista de Cain, ¿a Dios? No, busca a su hermano Abel y parece que por un señal Dios agradó al sacrificio de Abel porque Abel tiene la verdadera humildad y amor en su corazón y Cain tiene envidia en su corazón y odio a su hermano porque Dios muestra mas favor a Abel que Cain.
Entonces que fue el futuro entonces de los pensamientos, de los deseos de Cain leemos aquí de los primeros sacrificios y después el primer homicidio en la Biblia cuando Cain mató a su su hermano y primero cuando Dios preguntó donde esta tu hermano Abel y dice no se, no es la guardia de mi hermano pero Dios reveló, tu mató a su hermano en su envidia y odio y este es tu castigo pero Cain dice pero es demasiado. El no tiene arrepentimiento solo siento remordimiento por causa de las consecuencias de su homicidio este no es arrepentimiento.
Pero todavía tenemos esta distinción en el fariseo y el publicano el fariseo no cometió ninguna crimen según las leyes de la comunidad pero en su corazón tiene odio y menospreciaba el publicano, su hermano en el pueblo de Dios y no reconoció su propio pecado no reconoció su estado delante de Dios no puede hacer nada para ganar el favor de Dios. Pero el publicano tiene la verdadera humildad entonces ambos subió al cielo y lloraban a Dios pero solo uno ganó el perdón de Dios porque el pidió el perdón de Dios el publicano dice, se propicio a mi o Dios, un pecador. Pero el fariseo dice mira todas mis buenas obras pero en los ojos de Dios las buenas obras no tienen méritos para ganar el favor de Dios. Dios quiero ver buenas obras como fruto del amor para Él, Él mostró amor a nosotros debemos dar fruto en nuestras vidas por amor a nuestro prójimo.
Eso es que dice Dios en Salmo 50, no reprende la gente sus sacrificios pero no quiero más y más sacrificios que quiere como fruto del arrepentimiento y el amor en las vidas de los creyentes amor a su prohíbo muestra no ofrece sacrificios a mí y tomo ventaja de su hermano y dar cosas malas a su hermano ignorar las necesidades de su hermano, su prohíbo esa es la vida agradable al Señor para reconocer la gracia de Dios la misericordia de Dios en todos que tenemos no merecemos nada bueno de Dios pero Dios nos amó entonces vamos a mostrar el amor a Dios que otros pueden conocer el amor de Dios por nuestras obras, por nuestras obras que hacemos como frutos de la fe entonces nuestra adoración como nuestras buenas obras en nuestras vidas no hacemos por temor del castigo de Dios no hemos buenas obras para ganar más y más de Dios
Algunos falsos profetas hoy en día si tú ofrecemos más y más a Dios pero es decir más y más a mí el falso profeta tú ganamos más cosas buenas en esta vida pero no es la enseñanza de la Biblia. Dios busca el fruto de amor en nuestras vidas porque ya derrama bendiciones sobre nosotros, reconocemos en nuestras oraciones las bendiciones de Dios porque como dice en nuestro Catecismo Dios sabe que nuestras necesidades sin nuestras súplicas pero por nuestras súplicas reconocemos que con Dios como la fuente de todas las bendiciones y encima de todos tenemos la promesa de la vida eterna por gracia por misericordia de Dios, como dice San Pablo en nuestra Epístola somos salvos sólo por gracia no por nuestros méritos nadie puede jactarse, nadie puede buscar a favor de Dios para ir más y más obras, dice Dios tú debes recompensarme por mis buenas obras porque nuestras buenas obras en sí mismos no tienen ningún valor en los ojos de Dios pero si tenemos en nuestros corazones el amor de Dios y nuestro prójimo entonces Dios alegre de nuestras buenas obras entonces nuestra oración hacemos en un espíritu de libertad no para ganar a favor de Dios o para evitar el castigo pero para mostrar nuestro amor a Dios para dar gracias a Dios por sus bendiciones encima de todos la promesa de la vida eterna en nuestro Señor Jesucristo, esta es la diferencia la diferencia entre los que no creen en Dios es el agradecimiento a Dios por todas sus bendiciones. Entonces reconocemos que somos muertos en pecado, sólo merecemos la separación eterna de Dios pero gracias a Dios por Jesucristo que murió en la cruz para nosotros tenemos la esperanza de la vida eterna en Dios y entonces esta esperanza de la vida eterna esta promesa transforma nuestras vidas. Esta es el estímulo para las buenas obras que Dios manda a nosotros hacer para amar a Dios y amar a nuestros prójimos y en esta vida tenemos la paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.