7 marzo, 2026
Tú luz venció las sombras del temor.
Tú luz venció las sombras del temor.

Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos; y clamaban en alta voz, diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero.  Y todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y los cuatro seres vivientes; y se postráron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,  diciendo: Amén: La bendición y la gloria y la sabiduría, y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean á nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?  Y yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Éstos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.  Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo: y el que está sentado en el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos.  Ya no tendrán más hambre, ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno. Porque el Cordero que está en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida: y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos.  Apocalipsis 7:9-17

Dado que la afirmación de que los dones de conocimiento y profecía cesarán puede parecer extraña, San Pablo explica su declaración (1 Corintios 13:1-13): Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; pero cuando venga lo perfecto, lo imperfecto será abolido. Nuestro conocimiento en este mundo es imperfecto, inadecuado para una comprensión completa de Dios, de su esencia, de su voluntad. Solo comprendemos pequeñas partes de la verdad eterna y celestial, incluso con nuestra iluminada razón cristiana. No tenemos una visión completa de la totalidad, de la conexión de los pensamientos y consejos divinos; la plenitud de la grandeza y majestad de Dios aún nos está oculta. Solo conocemos de la esencia y la voluntad de Dios lo necesario para nuestra salvación.