Dado que la afirmación de que los dones de conocimiento y profecía cesarán puede parecer extraña, San Pablo explica su declaración (1 Corintios 13:1-13): Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; pero cuando venga lo perfecto, lo imperfecto será abolido. Nuestro conocimiento en este mundo es imperfecto, inadecuado para una comprensión completa de Dios, de su esencia, de su voluntad. Solo comprendemos pequeñas partes de la verdad eterna y celestial, incluso con nuestra iluminada razón cristiana. No tenemos una visión completa de la totalidad, de la conexión de los pensamientos y consejos divinos; la plenitud de la grandeza y majestad de Dios aún nos está oculta. Solo conocemos de la esencia y la voluntad de Dios lo necesario para nuestra salvación.
