Proclamad ayuno, convocad asamblea
Gracia y paz a Nuestra Señora y Salvador Jesucristo. Hoy comenzamos la estación de Cuaresma, que significa cuarenta días hasta el Domingo de la Resurrección. Los cuarenta días es una temporada de reflexión en nuestros pecados, del arrepentimiento. El simbolismo de cuarenta días se base es los cuarenta días de la tentación de Jesús en el desierto por el diablo antes de que comenzó su ministerio terrenal.
Entonces, Cuaresma es una temporada de penitencia para reflexionar en nuestra mortalidad, en nuestros pecados y arrepentirnos a Dios. Y un costumbre que hemos recibido desde la antigüedad de la Iglesia es este Miércoles de Ceniza, cuando comenzamos la Estación de Corazón con un servicio de oración y arrepentimiento, o confesión y absolución. Normalmente, cada domingo en la mañana, cuando tenemos nuestra misa, nuestro servicio divino con la Santa Cena, comenzamos la primera parte, es la confesión y la absolución.
Para un don debe acercar el altar de Dios sin la confesión y recibir la absolución de sus pecados. Esto se llama en latín el Confiteor. La primera parte, puede ser la primera parte del servicio largo los domingos. Confesamos, después de la invocación, confesamos y hemos pecado con Dios y con nuestro prójimo y recibimos la absolución. Y creemos que cuando oímos la absolución por la voz del pastor, es como el Señor sí mismo nos ha dado su perdón y su absolución. Este servicio, esta alternativa es un servicio como este.
Este es todo confesión y absolución. Y expresamos nuestro arrepentimiento con la imposición de las cenizas. Esta es una tradición, no es mandado por Dios específicamente, pero encontramos como en nuestros versículos para hoy, la práctica del pueblo de Dios desde el Antiguo Testamento. Es ayuno y la imposición de las cenizas. Encontramos esto en nuestras lecturas primero del Joel. Dice, convocad la gente, convocad el ayuno.
El Señor dice, ¿cuándo su ayunéis? Algunas personas pueden decir, pero, ¿por qué tú haces la marca de la cruz en tu frente cuando el Señor dice, lava su rostro, no desnude su rostro para mostrar a los hombres que ayunan? Ayunan y la marca de las cenizas es una expresión de luto, de arrepentimiento, pero por Dios, es decir, toda esta parte de Mateo 6 comienza con tres cosas que son características de la vida cristiana. Los limosnas, oración y ayuno. Para la disciplina de la vida eterna es esta.
En Mateo 6, 2 dice, ¿cuándo fuiste de limosna? No hagas tocar trompeta delante de ti como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para ser alabados por los hombres. De cierto digo que ya tienen su recompensa también en versículo 5. Cuando ores no seas como los hipócritas porque ellos aman a orar en país, en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres.
Y en este mismo pasaje en Mateo tenemos el Señor enseña a los discípulos al Padre Nuestro. Entonces tenemos estas palabras aquí en Mateo. Padre nuestro que estás en los cielos santificado sea tu nombre. Venga en nuestro reino. Este es el modelo de oración del Señor. Dice el Señor ora por estas cosas y no repita, repita, repita. Más tu cuando ores entra en su aposento y cerrará la puerta.
Ora a tu Padre que estás secreto. ¿Esto significa no debemos orar en público o no hacer nada en público? No, porque esto no está hablado en absoluto. Está hablado contra los abusos de los fariseos cuando ellos hacen actos de piedad para ganar la admiración de los hombres alrededor. No está buscando a Dios. No está orando a Dios. Como en la parábola del fariseo y la publicano. La fariseo puesto en pie y dice gracias a Dios que yo soy como los otros hombres. Está hablando sobre sí mismo. No está hablando, no está pidiendo nada a Dios. Entonces estas cosas son limosnas, oración y ayuno. Todo esto no está prohibido. Pero no debe ser en nuestro corazón.
Tenemos como dice en nuestro Salmo. Debe tener un corazón limpio, un corazón contrito, humilde para ofrecer a Dios. Esto es que Dios quiere en sí mismo. Dios no quiere actos exteriores. Esto es para nosotros. Nosotros expresamos nuestros sentimientos en actos exteriores.
Y también para aprender, como Pedro dice, para aprender la autodisciplina. Para controlar nuestros deseos. Para sentir los deseos puros. No solo nuestros apetitos. Y además cuando estamos juntos con otros. No estamos buscando la admiración de otros.
Está con nosotros, con nuestra familia de la fe. Aún con nuestra nación. Como dice en el libro de Joel. El profeta Joel llama a la nación, al pueblo israel, a un ayuno nacional. Un día de arrepentimiento nacional. Por causa, en el caso de Joel, plaga de langostas fue consumiendo los cosechos.
Entonces ellos llaman un ayuno, un día de ayuno y arrepentimiento por la nación. También en otro, un pasaje alternativo. En Job 3, el rey de Ninevé llamó a todo el pueblo para llorar y ayunar por arrepentimiento a Dios. Entonces para hacer estas cosas juntos no es un pecado. No es para darle enfoque a nosotros mismos, pero a Dios. Y también es apropiado como oramos hoy.
Para oramos por las autoridades civiles, por nuestro gobierno, por nuestro país, por nuestra patria. Es válido para orar a Dios por estas cosas. Entonces con la conciencia limpia, con la confesión y absolución, expresamos nuestro arrepentimiento.
Preparamos por esta temporada y por el domingo también con una marca de cenizas. Porque cenizas o polvo es un acuerdo de nuestra mortalidad. Por eso recibamos la marca de la cruz en nuestra frente. Con las palabras, eres polvo o polvo volverás. Porque estas son las palabras de Génesis por causa de la desobediencia de Adán. En Génesis 3, Dios dice, tú puedes, tú debes vivir por un rato en este mundo y tu cuerpo al polvo volverás. El Señor formó el cuerpo de Adán del polvo y del polvo volverás. Pero también la marca de la cruz significa nuestra esperanza que no es el fin de la historia. Porque tenemos en nuestro bautismo la marca de la cruz en nuestra frente.
Con la agua del bautismo tenemos la promesa de la vida eterna. Entonces tenemos en esta promesa la esperanza, la fe y paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.