7 marzo, 2026
7 septiembre, 2025

Los sordos oirán las palabras del libro

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Passage: Isaías 29:17-24, Salmo 146, 2 Corintios 3:4-11, Marcos 7:31-37
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Gracias y paz en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Nuestra lectura de Isaías 29 es una profecía mesiánica, una profecía del Mesías, es decir, una profecía de Cristo. Y dice así, yo antes quiero enfocar en ésta.

En aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los ciegos verán en medio de la oscuridad en los tinieblas. Ok, ¿qué libro? Esta es una profecía del Mesiánico cuando el Mesías viene. Esta ocurrió, los sordos oirán las palabras del libro.

Pensaban, ¿qué libro? ¿Qué libro está pasando? También en nuestro Salmo, nuestro Salmo también es una profecía mesiánica, una profecía de Cristo. Salmo 146, Jehová abre los ojos de los ciegos. Otro ejemplo del Señor, el Mesías, un señal que el Mesías ha venido es la sanación de los ciegos y los sordos y los otros enfermos en cuerpo, pero no solo en cuerpo, pero en alma también.

Porque, ¿qué es el propósito de abrir los oídos y abrir los ojos de los que no pueden ver y no pueden oír? Para ver, para leer la Palabra de Dios y para oír la predicación de la Palabra de Dios. ¿Por qué entonces en nuestro Evangelio para hoy, en Marco 7, tenemos un ejemplo, hay muchos ejemplos en los Evangelios de los milagros de sanación de Jesús. Jesús sanó los enfermos, los ciegos, los sordos.

Tenemos un ejemplo de un sordo mudo, en más detalle, esta descripción en qué manera Jesús abre los oídos y los labios de este hombre que no puede comunicar con otros por causa de su debilidad. Y luego dice a la multitud, se apartó este hombre de la multitud, y luego cuando él puede oír y hablar, dice a la multitud, no hablas de él, no publica esto. Porque el Señor no quiere ser conocido sólo por milagros de sanación, pero por la Palabra de Dios, la Palabra salvadora de Dios.

Él tenía compasión de este hombre y le sanó, pero para él puede oír la Palabra de Dios. Entonces, la pregunta hoy en día muchas veces es, ¿no hay milagros de sanación hoy en día en la Iglesia? Porque los señales de los Mesías del Señor que fue prometido a Abraham que viene al mundo fue la sanación de muchas personas, echaron afuera a los demonios y muchas otras cosas, y también sus apóstoles hizo estas cosas como evidencia de la verdad, de su enseñanza, de su doctrina. Entonces muchas personas hoy en día dicen, oh mira, la verdadera Iglesia todavía tiene este señal de milagro, este es el señal de que el Espíritu Santo es presente en una manera especial, esta es la verdadera Iglesia cuando encontramos los milagros de sanación y otras cosas maravillosas.

Pero esto no es la verdad. Primeramente, la marca de la Iglesia es la predicación de la Palabra de Dios en su pureza y la administración de los sacramentos que el Señor nos ha dado, como el Señor mandó. Claro, creemos en nuestra Iglesia Luterana que el Espíritu Santo todavía tiene el poder para hacer milagros, para echar afuera a los demonios y todas estas cosas, pero esta es la marca de la Iglesia, no buscamos señales, buscamos la Palabra de Dios y si es necesario Dios nos da cualquier, es importante para lograr su misión, la proclamación de su Palabra.

Entonces, es posible que una persona pueda ser sanada por los médicos en unos casos por un milagro quizás, tal vez. Todavía hay demonios en este mundo que tenemos que echar afuera por el poder del Espíritu Santo, pero la marca de la Iglesia es la Palabra de Dios que tenemos. No necesitamos señales ahora para dar evidencia de esta es la doctrina de Dios porque tenemos los testimonios de los apóstoles también de la Iglesia desde el primer siglo hasta hoy, no necesitamos otra revelación.

El propósito de milagros en la Biblia es primeramente para afirmar esta es la Doctrina, esta es la enseñanza de Dios, pero ahora tenemos en las Escrituras todo lo que tenemos que saber para la salvación. No necesitamos otra profecía, otra doctrina porque solo esperamos la segunda venida de Cristo en Gloria. Pero también oramos por los enfermos, como dice en Santiago cuando algo dentro de nosotros es enfermo, visitamos, unimos con los siete y oramos por ellos y en Santiago dice, la oración de los creyentes es poderosa por el promesa de Jesucristo que el nos permitió a escuchar nuestras peticiones y contestó nuestras peticiones por causa de Cristo, por causa de la justicia de Cristo.

Somos revestidos por el bautismo en la justicia de Cristo, entonces por eso tenemos la promesa que Dios va a contestar nuestras peticiones. Entonces podemos pedir cualquier cosa en el nombre de Jesús y Dios nos escucha y tal vez contestamos en una manera por medio de los médicos o por medio de milagros, que es la voluntad de Dios, pero el Espíritu Santo todos reciben como dice Pablo en 1 Corintios, en el bautismo nosotros, todos nosotros recibamos el mismo Espíritu que el fruto es paciencia, paz, alegría, todas estas cosas buenas, pero hay diferentes dones, no todos reciben la don de lenguas, no todos, en todo tiempo, en todo lugar recibamos el don de sanación o cualquier otra cosa maravillosa.

El palabra de Dios es central, la palabra, la sanación de los enfermos es para ellos, los sordos pueden oír la palabra de Dios y los ciegos pueden leer la palabra de Dios para vivir como ellos de Dios, para caminar con Cristo, este es el propósito, no debemos perder el enfoque en la palabra de Dios no en señales y maravillas y por supuesto la gente va a hablar, ellos van a hablar con esta, sobre esta, pero este es porque Jesús dice no voy a, Jesús no quiere publicar esto en todas partes, solo hizo esto por este hombre por compasión, para ayudar a el a oír la palabra de Dios y en esta manera el comunico con el en la manera que el puede entender, el no puede oír, pero tocar con sus manos, sus dedos, los oídos, tocar los labios y dice Efata, abréla y fuera abierta.

La aplicación para nosotros, por supuesto todos nosotros somos ciegos y sordos físicamente, pero cada uno de nosotros espiritualmente son ciegos y sordos, cuando el profeta dice los ciegos van a ver, los sordos pueden oír la palabra del libro, estaba también hablando sobre todos nosotros, porque cada uno de nosotros somos por naturaleza ciegos y sordos, no pueden ver oír la palabra de Dios, nuestras mentes son cerradas por el pecado de la verdad de Dios, pero por el Espíritu Santo, el Espíritu Santo abre nuestros ojos, abre nuestros oídos, no podemos hacer nada de nosotros para recibir la palabra de Dios, para oír la palabra de Dios, pero es el poder del Espíritu Santo, el don del Espíritu Santo adentro de nosotros.

También como Pablo dice en la epístola, la acción del Espíritu Santo no depende del hombre que predica la palabra, él está hablando sobre él mismo y Timoteo en esta carta, dice nosotros no somos capaces para hacer el trabajo nosotros mismos, pero Dios nos ha dado esta tarea para proclamar la palabra de Dios y este es por el poder del Espíritu Santo, no depende en la carácter del predicador, claro el predicador debe ser alguien confiable, no debe ser un ejemplo en su propia vida para otros, pero él solo es un hombre, no es Dios. El poder de la palabra es de Dios, el poder de la oración es por las promesas de Dios, por el poder del Espíritu Santo, entonces nuestra salvación no depende de nuestra decisión, no depende de nosotros aceptar Cristo, Cristo nos ha elegido a nosotros, ha hecho todo por nosotros, nosotros no podemos hacer nada, dice la Biblia también, no solo somos ciegos y sordos, somos muertos en el pecado, la muerte, un cadáver no puede hacer nada, no tiene el poder de caminar, no puede hablar, pero la vida espiritual viene del Espíritu Santo y este es el milagro más maravilloso de Dios, que el Espíritu Santo nos aviva y recibamos por el palabra, el obra por medios de gracia.

Como Jesús tocó los oídos, el sordo muro puede sentir sus manos en su piel, él trabaja con nosotros en la manera que nosotros podemos entender, es decir, por medio de la palabra, del idioma humano, este es, el Espíritu Santo comunica por las palabras de la Biblia, que son idioma humano, entonces podemos predicar la palabra por todos los que pueden oír, o pueden escuchar, solo por el Espíritu Santo abre el corazón, pero podemos proclamar por el púlpito, por el radio, por el Internet, por la palabra de Dios y el Espíritu Santo está activo en la predicación, para en esta manera tocar los oídos de todos y abrirlos para oír y para leer este libro. También por los sacramentos Dios nos toca, nuestros sentidos por los sacramentos, por la agua del bautismo, toca la frente del niño o un adulto, por la agua es un elemento visible, también toca el piel con la palabra de Dios, como Jesús dice Efata, tenemos yo bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, abre los ojos, abre los oídos, en la Santa Cena recibamos cada persona por si mismo el cuerpo y el vino de Cristo, en con y bajo el pan y vino, la predicación es para todo el mundo, los sacramentos es para cada uno de nosotros, pero todo es la palabra de Dios, para abrir nuestros corazones, nuestros ojos que están cerrados por la verdad de Dios, por la luz del Espíritu Santo podemos ver Cristo, podemos conocer en esta manera Jesucristo y por eso tenemos alegría, esperanza y paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.

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