Como vivir en armonía
Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Nuestra lectura del Antiguo Testamento es una ilustración de la importancia de confesión y absolución en la vida cristiana. Antes de Jesucristo, pero señalaba a que viene con Cristo la oportunidad de confesar y recibir la absolución, el perdón de pecados de todos.
¿Qué paso es? Este es el último capítulo de Génesis. Génesis comenzó con la creación del universo y ahora tenemos la muerte de un hombre, José, hijo de Jacob. Y recuerdas, quizás algunos de los niños recuerdan la historia de José.
José fue el hijo favorito de Jacob desde 12 hermanos y tiene su manto de muchos colores y dice a los hermanos, yo tengo un sueño cuando veo algunas cosas postrando a mi y ellos piensan, este es nosotros. ¿Quién es este joven que piensa demasiado de sí mismo? Entonces, en su envidia, los hermanos de José, se vendió a José a la esclavitud en Egipto. Claro, envió a una caravana y vendió a José y dijeron a su padre que José fue matado por un bestia.
Y luego, en Egipto, por causa de sueños que Dios envió a José, José subió la éstima de Faraón y fue el consejero de Faraón que manejaba los granjeros. Para el veo que viene una temporada de sequía y no muchas cosechas. Entonces, cuando Bruno viene a Israel, la tierra prometida, los hermanos de José, oyeron que en Egipto hay mucha comida.
Entonces, ellos se fueron a Egipto. José recibieron, pero ellos no reconozcan a José. Y José dice, ok, tú puedes tener varios sacos de harina, pero él puede poner en esta su copa.
Y ellos fueron asustados, pero finalmente José reveló, yo soy su hermano José. Y trajeron todos la familia a Egipto. Esto ocurrió muchos años antes de este pasaje en Génesis.
Este es el último pasaje. Y José fue a punto de morir, pero muy poquito antes, el padre Jacob también murió. Y los hermanos de José pensaban que, no sé, puede ser por causa de nuestro padre, José no busca venganza contra nosotros.
Entonces, ellos se fueron a José y arruinaron delante de él. Dicen, somos sus esclavos. Pero José dice, no, no, tú eres mis hermanos, yo lo he perdonado.
Pero el problema es, ellos, parece que José no toma la venganza contra otros, pero ellos no, nunca confesó su maltratamiento. Y no sé, no dice nada. Entonces, qué pasó, por años.
Años tienen esta idea, esta miedo en sus corazones que José va a tomar su venganza en cualquier momento. Quizás algunos de nosotros saben situaciones en familiares como esta. Por años, nadie habla sobre sus problemas, nadie confesó sus pecados.
Pero cuando ellos, cuando confesó a José, todos fueron resueltos con sus hijos. Y, por supuesto, luego, un accidente. Viene un caso que no conocen a José.
Entonces, ellos fueron esclavizados. Todo el pueblo fue esclavizado. Pero en este momento, no.
Esto fue en el futuro. Entonces, esto nos muestra la necesidad de hablar para confesar con nuestros labios, oír las palabras del perdón que hacemos en nuestra iglesia ahora. Comenzamos cada domingo con una confesión pública general.
Todos confesamos que somos pecadores porque hemos hecho y porque dejaron de hacer. Y no pidamos la perdón de Dios. Y yo pronuncio las palabras de la absolución.
Y dice nuestro Catecismo. Estas palabras de absolución están garantizadas por la muerte de Jesús Cristo en la cruz. Porque Cristo pagó la presión de todos los pecados de toda la humanidad en la cruz.
Entonces, cuando oímos estas palabras de absolución en el nombre de Jesús y la iglesia, estas garantizadas por Cristo. Pero esta no es la única forma de confesión que practicamos. Practicamos formas de confesión privada.
¿Por qué privada? ¿Por qué necesitamos confesión privada? ¿Por qué no sólo la confesión general de todos? Cuando confesamos en los domingos generalmente nuestros pecados, no decimos nada específico. Y no es necesario. No es necesario generalmente para todos los problemas en la vida de cada uno de nosotros.
Pero a veces, como los hijos, los hermanos de José, quizás tienen algo en sus corazones, un gran peso en sus corazones por años, que necesitas confesar y recibir el perdón. Entonces, hay la opción del pastor puede oír en privado y dar la absolución de algo que está en el corazón, que es un peso en el corazón. El pastor puede pronunciar la misma absolución, pero no todo el mundo necesita.
El pastor es raro para no decir nada. Entonces, también las Escrituras nos animan a confesar uno a otro. Confesamos uno a otro nuestros pecados y buscan la reconciliación.
Para vivir, como dice en nuestra Epístola, en nuestro Evangelio, ¿cómo podemos vivir como cristianos? Como las personas que siempre buscando problemas, conflictos, siempre buscamos para vivir en paz con todos. Toda la comunidad, pero especialmente con los otros creyentes. Debemos buscar una manera para resolver los problemas.
Y como dice Romano, en el versículo 18, Si es posible, en cuanto depende de vosotros, está en paz con todos vosotros. Es decir, esta es la advertencia. Esta manera de vivir es difícil porque no todos responden en una manera positiva a nuestros intentos de reconciliarnos y resolver pacíficamente nuestros diferentes.
Pero por nuestra parte, no debe ser un conflicto por nuestra parte. Si es posible, vivas en paz con todos. Y la manera para hacer esto es para confesar nuestros pecados.
Primero contra Dios y también contra nuestros prójimos. Confesamos contra el delante de Dios nuestros pecados contra Él y contra nuestros prójimos. Pero también podemos confesar en privado con alguien que tenemos algo contra nosotros.
Dice el Señor en Mateo 18, cuando tienes algo contra un hermano o un hermano tiene algo contra ti, no habla con todo el mundo, habla con el hermano primero y busca resolver su conflicto. Y si no, pida a la iglesia ayudarle a reconciliar con tu hermano. Y también Pablo reprendió los corintos para miembros de la iglesia.
La iglesia siempre denunció a los otros en los tribunales. Y Pablo dice, no, esta no es la manera de vivir como cristianos. Pero como puede ser algo diferente entonces que el mundo es para confesar uno a otro y recibir el perdón de Dios del pastor en la absolución.
Esta es la manera que podemos vivir pacíficamente, no por nuestras propias fuerzas pero por el reconocimiento de nuestros pecados y el perdón de nuestros pecados. Y porque Dios nos perdona, podemos perdonar a otros. Como dice la canción si, porque tu Dios es amor, tu puedes amar, tu puedes perdonar.
Y esta es la manera de vivir con paz y sobre paz y todo entendimiento. Amén.