7 marzo, 2026
9 noviembre, 2025

Como un relámpago vendrá el Hijo del Hombre

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Passage: Éxodo 32:1-20, Salmo 14, 1 Tesalonicenses 4:13-38, Mateo 24:15-28
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Gracia y paz en nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Para mucha gente ha comenzado la temporada de Navidad en octubre, pero para nosotros en nuestra iglesia todavía estamos terminando el ciclo del año eclesiástico que comienza en diciembre. En diciembre anticipamos la Navidad, la primera venida de nuestro Señor Jesucristo.

Pero ahora, antes, el ciclo de nuestro calendario eclesiástico es para recordar nuestro Señor hasta el que venga en gloria, para ayudarnos a hacer esto. Entonces, el ciclo comienza con la Navidad, hasta la Semana Santa, su crucifixión y su resurrección, su ascensión, el tiempo del crecimiento de la iglesia y finalmente vuelvo al tema de la segunda venida de Cristo y anticipamos su segunda venida en gloria, el culminación de toda la historia, de todo su plan de salvación. Entonces, hoy tenemos tres domingos todavía en nuestro calendario hasta comenzamos el ambiente o preparamos por la Navidad.

Pero ahora, pensamos en la Navidad y anticipamos la primera venida, anticipamos ahora la segunda venida en gloria. La primera vez el Señor nació de la Virgen María en un pesebre en Belén, en el pueblo pequeño, en que es Israel hoy en día. Y las únicas personas que vean son algunos pastores en el campo. Pero como dice nuestro texto para hoy, cuando Cristo venga otra vez, todo el mundo va a ver, nadie puede evitar esto, nadie puede ser equivocado.

Él viene de repente como un relámpago y ese es el fin, ese es solo queda el juicio final. Y la gente está muy, mucha gente ahora está pensando en la Navidad como regalos y los fiestas, pero en otras temporadas están muy obsesionados con la cuestión del fin del mundo. Cuando Cristo viene, ellos entienden cuando Cristo viene otra vez es el fin del mundo y están preocupados y piensen en cómo anticipar este mundo, este fin del mundo.

Y hay muchas ideas equivocadas sobre este tema, porque tenemos en nuestro texto para hoy un advirtencio del Señor sobre los falsos profetas, los falsos profetas que dicen, aquí está el Cristo, aquí está el reino de Dios. Cristo venga en esta fecha, en esta hora, este es el señal de cuando sabemos cuando Cristo venga, pero la Biblia dice, nadie sabe la hora de la fecha, el Señor viene como ladrón en la noche, como relámpago, o trueno en una tormenta, recuerdas en la tormenta, esta lluvia viene y está todo tranquilo y de repente hay un relámpago, un trueno y todos oirán esto. Entonces, algunas personas pensaban, ellos tienen una idea, una esquema de cuando el Señor viene.

Hoy en día es importante para hablar sobre qué está pasando en el Medio Oriente, mucha gente dice, este es un señal del fin del mundo, este es profetizado en la Biblia, esto necesita ocurrir, pero no, quiero hablar sobre esto, no sobre un comentario sobre la política de hoy en día, no directamente, pero debemos ver estas cosas en una perspectiva que mucha gente no conoce, no entiende. Nuestro Evangelio para hoy, tenemos una profecía sobre Jerusalén y el Templo, que de la perspectiva de la Biblia es más importante que está ocurriendo hoy en día. Para nosotros, oímos las noticias y muchas personas se preocupan, pero esta profecía que tenemos es la profecía de la destrucción de Jerusalén y el Templo en el año 70 d.C. Encontramos esta profecía varias veces en la Biblia.

¿Qué es el significado? ¿Qué es tan importante? Mucha gente porque no creen en profecías dice, pero los Evangelios deben ser escritos muchos años después de la destrucción del Templo, o porque nadie sabe que ocurrió antes, pero si hay evidencias, los Evangelios fueron escritos en los años 60 más o menos, antes de la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70. Entonces, esta es una profecía de Nuestro Señor, una profecía cumplida por Nuestro Señor. Tenemos esta, porque el Señor está hablando sobre cuando los romanos acercaron a Jerusalén y destruyeron Jerusalén y el Templo.

Dice, cuando ves la abominación desoladora en el lugar santo. Está hablando sobre una profecía de Daniel, en la profeta Daniel en el Antiguo Testamento. La gente en aquel tiempo entendieron esta profecía sobre cuando 200 antes de Cristo, el dictador siriano Antioquo Epifanís, entró a Jerusalén y el Templo y ofreció sacrificios a ídolos paganos en el Templo de Jerusalén.

Esta es, como dice, ellos entendieron la frase en Daniel, la abominación desoladora como esta, porque es profanación del Templo. 200 antes de Cristo, esta es la origen de la fiesta de los judíos, y por esto un éxito de los macabeos derrotaron a los sirianos y purificaron el Templo, etc, etc. Pero Jesús dice en esta profecía, esta no es que profetizó Daniel.

Esta es cuando los romanos entraron a Jerusalén, los estandartes de águilas entraron en el Templo y destruyeron el Templo en Jerusalén. No hay piedra sobre piedra. Este es el cumplimiento de la profecía.

¿Por qué esto es tan importante? Porque este es el juicio de Dios contra los judíos que rechazaban Cristo cuando Cristo vino por proclamar primero el mensaje de salvación a su propio pueblo, a los judíos. Muchos rechazaban, y más cuando Cristo fue delante de Poncio Pilato, ellos dicen, crucifiquenlo, crucifiquenlo. Pilato dice, este hombre es inocente.

Y ellos dicen, su sangre esta cayó sobre nosotros y nuestros hijos. Entonces esta profecía de la destrucción del Templo es el cumplimiento de este juicio contra Dios. Este es el fin del pacto antiguo.

Este es un tipo de juicio final. Comienza con la destrucción del Templo, el periodo entre Nuestro Señor, la primera venida de Nuestro Señor y la segunda venida. Este es el fin del periodo de los sacrificios en el Templo y el culto en el Templo de Jerusalén.

¿Por qué Dios no permite la reconstrucción de este Templo hasta hoy en día? En el Antiguo Testamento, por causa de su promesa a Abraham y Moisés y los otros, Dios perdonó la idolatría del pueblo que encontramos en nuestra lectura del Antiguo Testamento. Delante del monte Sinaí, el pueblo fue infiel, busca a otros dioses. Y Moisés tiene que pedir la misericordia de Dios por su pueblo.

Y Dios perdonó al pueblo y permitió entrar en él. No solo una nueva generación entró en la tierra prometida. Los otros murieron en el desierto.

Pero todavía continúa la idolatría cruda de Israel. Otra vez el Señor tiene paciencia, pero al final permite la destrucción del Templo en Jerusalén. La primera vez por los babilonios y los judíos fueron en cautividad por 70 años.

Pero finalmente por la promesa del Moisés, Dios permitió a ellos regresar y reconstruir Jerusalén y su Templo hasta aquel tiempo de Jesús. El complejo del Templo fue más grande que todos. Pero cuando Cristo viene, Cristo cumplió todas sus promesas a Abraham y Moisés.

Todos serán cumplidos en Cristo. Cumplió la ley de Moisés perfectamente. Y venció la muerte, el pecado y el diablo en la cruz.

Y los judíos, los primeros cristianos eran judíos. Y ellos que creyeron en Jesucristo, ellos fueron el remanente del pueblo. De Dios en el Antiguo Testamento.

La promesa, los que creen en Jesucristo son herederos de Abraham, de Moisés, del Rey David. Y cuando las otras razas y pueblos serán añadidos a la Iglesia, ellos fueron parte de este pueblo. La Iglesia ahora es el pueblo de Dios.

Ese es el nuevo pueblo, el nuevo Israel con un nuevo pacto con Dios en Jesucristo. Nosotros somos el pueblo de Dios. Y esta destrucción de Jerusalén en el Templo fue en el sello del Señor.

El Señor ha cumplido su promesa de los patriarcas del Antiguo Testamento. Entonces, ¿qué debemos pensar en los judíos hoy en día en Israel? En Romanos 10 y otro Pablo dicen, Dios quiere la redención de su pueblo, de los pueblos antiguos, de los judíos. Pero sólo los que creen en Cristo serán salvos.

Todos somos, en Cristo no hay judío ni griego. Todos somos unos en Cristo, tenemos la misma promesa. Y contra las ideas equivocadas hoy en día, no hay garantía de la restauración del Israel antiguo con Jerusalén el Antiguo.

Algunas personas dicen, será la conversión de todo el pueblo judío. Esa es parte del plan de Dios. Pero el Señor dice, no hay garantía.

Pero oramos por la conversión de los judíos. Pero los judíos hoy en día que rechazaban Cristo, no tienen la misma religión del Antiguo Testamento. Ellos han cambiado para rechazar claramente los señales del Antiguo Testamento que Cristo es el Salvador.

Pero ellos no, ellos son no creyentes. Como los otros no creyentes, ellos necesitaban la palabra de Dios, la promesa de la salvación en Jesucristo. Pero Dios todavía quería la salvación de ellos.

Ellos no son más pecadores que otros. Debemos orar por nosotros. Pero los conflictos hoy en día en el Medio Oriente, Ellos no son más que la profecía de los guerras y rumores de guerras que el Señor habla en los Evangelios.

No debemos buscar por evidencia que el Señor está cerca. Tenemos la palabra de Dios, tenemos la profecía de la destrucción de Jerusalén. Este es nuestro Señor.

¿Y qué pensamos entonces del fin del mundo? No le preocupamos porque tenemos la promesa de la salvación en Jesucristo. Estamos preparados. Si estamos caminando con Cristo, tenemos la relación de Cristo hoy en día.

No debemos tener temor del fin del mundo. Este vino, no sabemos de qué manera, qué ocurrió ahora. Solo tenemos una profecía, que Cristo venga otra vez en gloria.

Y esto es suficiente para nosotros, para vivir con confianza y esperanza. Porque Cristo puede venir en cualquier momento en gloria. Él viene en las nubes como Él subió al cielo en las nubes.

Todo el mundo va a ver a Cristo en las nubes. Y dice entonces nosotros, todos los creyentes, los que vivirán en la tierra en aquel tiempo, y los muertos en Cristo, todos subieron a recibir al Señor en la tierra. Este es el verdadero rapto.

El rapto, no hay rapto antes de la segunda venida de Cristo y el juicio final. Esto ocurrió en el mismo momento. Entonces no hay rapto de esta persona y no hay misterio sobre esto también.

Todo el mundo viene. La venida de nuestro Señor Jesucristo y la gloria de sus santos, sus ángeles y sus santos. Y vivimos ahora en esta esperanza.

No preocupamos con el futuro. No vivimos como Pablo dice, los que no tienen esperanza. Tenemos la esperanza de nuestro Señor.

En cualquier momento esperamos la venida de nuestro Señor. Pero ahora vivamos por glorificar a nuestro Señor hasta el que venga. Porque Él tiene su propósito, pero no debemos saber.

Todo este propósito solo debemos saber. Esto viene por nosotros. Y esta es nuestra esperanza.

Y en esto tenemos paz que sobrepasa todo entendimiento. Amén.

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