Debemos permanecer en la oración y fe, agarrando a las promesas de Dios, como Jacob (Génesis 32:22-32) y la mujer cananea (Mateo 15:21-28). Dice San Pablo en Romanos 5.1-5, "Por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto sino también nos gloriamos en las tribulaciones sabiendo que la tribulación produce paciencia y la paciencia prueba y la prueba esperanza y la esperanza no es vergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado."
Justificados pues por fe tenemos paz para con Dios. ¿Pero qué más dice? Por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto sino también nos gloriamos en las tribulaciones sabiendo que la tribulación produce paciencia y la paciencia prueba y la prueba esperanza y la esperanza no es vergüenza porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.